Sunday, April 29, 2007

EL ELEFANTE BLANCO...

El elefante blanco



Vengo siguiendo la cuestión del "tren bala" Retiro-Rosario-Córdoba con los pocos elementos que permiten ver las noticias publicadas en los medios. Me preocupa. Creo que es una muestra cabal de la falta de ideas que tiene la administración actual para pensar y actuar con alguna coherencia sobre los problemas del país. Observo también que no hay debate sobre como elaborar proyectos orientados al bienestar del conjunto de la población. Es más "EASY" comprar un proyecto (¿o negocio?) casi "atado" e implantarlo sin dar cabida a alternativas.
Cómo base para un necesario ejercicio de pensamiento sobre el tema les propongo leer dos artículos escritos un tiempo atrás por Juan Carlos Cena.


*Eduardo F. Coiro inventivasocial(arroba)hotmail.com




La noticia...


La oferta para construir el tren de alta velocidad prevé un costo de US$ 1320,5 millones *


Es el monto que requirió la empresa francesa Alstom para construir el emprendimiento, que unirá Retiro con Rosario y Córdoba. La propuesta está casi US$ 30 millones por debajo del tope fijado por el Gobierno como presupuesto orientativo.
El País


Casi un año después de la presentación oficial del proyecto, este mediodía se conoció cuánto costará el tren de alta velocidad entre Retiro, Rosario y Córdoba: la empresa francesa Alstom -única que finalmente participó en la licitación- ofertó US$ 1.320,5 millones para construir el emprendimiento.
Tal como adelantó Clarín en su edición de hoy, la propuesta estuvo por debajo de los US$ 1.350 millones que el Gobierno había fijado como presupuesto orientativo. La financiación conseguida por la empresa francesa llega al 80% del monto total, a una tasa de 5,2% anual, mediante préstamos del banco Société Générale.
Las obras que deberá llevar adelante la empresa -en caso de que una Comisión específica le adjudique finalmente los trabajos- consisten en la "electrificación integral, obras civiles, infraestructura de vías,
señalamiento y comunicaciones, y provisión de material rodante" para el corredor
Buenos Aires-Rosario-Córdoba".
La propuesta fue calificada como un éxito por las autoridades del Ministerio de Planificación. "Esto demuestra la confianza que en el exterior le tienen a la Argentina", precisaron voceros de la cartera.

Alstom también presentó una oferta B, consistente en la construcción de un tren de alta velocidad entre Retiro y Rosario, así como uno de alta prestación entre esa ciudad santafesina y Córdoba, la cual trepó a US$ 1.259 millones, casi US$ 160 millones más que el presupuesto estimado para esta alternativa, que era de US$ 1.100 millones.
"El costo de crédito parece indicar que hay valores importantes, inusuales en la Argentina de los últimos años; de todas maneras, la comisión conformada para su evaluación va a tener que expedirse en los tiempos que requiere un proyecto de esta complejidad", señaló el ministro de Planificación, Julio De Vido.
"Esta obra, por los montos, va a ocupar una enorme cantidad de gente y va a significar para los trabajadores de la actividad un hito histórico", agregó.
La francesa Alstom -acompañada por EMEPA, IECSA e ISOLUX- fue la única empresa que participó en la licitación, ya que otras tres compañías que habían comprado el pliego finalmente no efectuaron propuestas. En caso de resultar adjudicataria, tendrá un plazo máximo de tres años para completar
las obras.


*Fuente: Clarín.
http://www.clarin.com/diario/2007/04/27/um/m-01408274.htm




(1)


Del cohete a la estratosfera y el aeroparque sobre el agua a los trenes de alta velocidad

TRENES DE ALTA VELOCIDAD: RETIRO - ROSARIO - CORDOBA
¿CUAL ES LA ECUACIÓN? ¿LA DENSIDAD DE VOTANTES DE LA ZONA O UN
EMPRENDIMIENTO COMERCIAL?



*Juan Carlos Cena. ferrocena2003@yahoo.com.ar


El anuncio del llamado a licitación para construir un tren de alta velocidad entre Retiro-Rosario y posteriormente Córdoba es un despropósito a todas luces, es una medida irracional técnica-operativa y económica-política, cuestión que no tiene nada que ver con la racionalidad que se necesita para
la recuperación de los ferrocarriles en la Argentina. Esta es otra de las intenciones anunciadas muchas veces por el presidente de la Nación.
Veamos: Una de las primeras, sin contar lo prometido en la campaña electoral sobre la revisión de los contratos de concesión de los ferrocarriles, entre otras cosas, fue el anuncio de la apertura de los talleres de Tafí Viejo.
Ocurrió en la misma ciudad donde están asentados los talleres, sus habitantes lo recibieron con una algarabía esperanzada. Se reabrían los talleres que supieron albergar más de 5000 trabajadores, fundado por el Estado Nacional en 1907. Al terminar su discurso anunciado la medida prometida dijo: Para los escépticos que no creen les digo: ¡MINGA! Hasta el día de la fecha el minga no se concretó, deambulan solo 60 compañeros por sus talleres desmantelados y saqueados.
Luego vinieron los Talleres de Junín, otro gran acto esperanzado.
Talleres Los Hornos, lo siguió el de La Plata, toda la zona fue a escuchar las nuevas noticias que generarían fuentes de trabajo, se anotaron de a miles como en los otros talleres, y más tarde los talleres de Campana, que sólo se transformó en un museo ferroso sin presupuesto.
Al presentarse el PLANIFER-Plan Nacional de Inversiones Ferroviarias, el 18 de febrero del 2004, dijo: 'Es una decisión irrevocable que la Argentina vuelva a tener un sistema de ferrocarriles al servicio de todos los argentinos'. Más adelante subrayó: "El tema de los ferrocarriles es central.
Cualquier país del mundo que se quiera constituir como nación necesita un sistema de ferrocarriles que funcione, lo más moderno posible"
Plan que proyectaba, para ese año, inversiones realmente significativas de más de 300 millones de pesos. Más tarde la inauguración del Paso de Jama, espacio crucial para el Proyecto de los corredores bioceánicos diseñado por IIRSA, organismo que depende de la CEPAL y que va servir para sacar la soja
y las oleaginosas para el mercado cautivo que es Asia. Luego vino el anuncio sobre la reestatización del F.C. Belgrano Cargas pregonado por Ricardo Jaime en Tucumán, en el mes de junio del 2005, con bombos y platillos en la provincia de Tucumán: dijo en su pregón que el F.C. Belgrano Cargas se iba a
reestatizar. Pero, prontamente, tomó aire, respiró y al exhalarlo terminó su proclama manifestando que: ¨con Gerenciamiento privado¨. Todo un sofisma.
Más adelante, otro anuncio, el promocionado Plan Nacional de Recuperación y Modernización Ferroviaria que, realmente, no es un Plan sino un conjunto de medidas tendientes a remendar anomalías causadas y no solucionadas por las empresas concesionarias que no invierten un solo níquel en mantenimiento y seguridad.
Posteriormente el anuncio del Mega Plan: PLAN FERROVIARIO 2005 a través del Decreto 1683 del 28/12/2005, con un total de inversión programada, para 3 años (2006- 2008), para el servicio interurbano de pasajeros de 5.000 millones de pesos. Además, se prevé 1.000 millones de pesos para el sistema de transporte de cargas y 400 millones de pesos por año para subvencionar a las concesiones y mantener los boletos congelados. Los recursos saldrían mayoritariamente de las partidas presupuestarias asignadas al sector y de créditos del BID, Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento. (Fuente comunidad andina de fomento)
Como podemos observar, leer y constatar los anuncios sobran y no cesan. Este 8 de mayo del 2006, el presidente anunció un llamado a licitación pública nacional e internacional para la construcción del tren de alta velocidad Buenos Aires-Rosario-Córdoba, según un comunicado de prensa de la Secretaría
de Transporte
El Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, a través de la Secretaria de Transporte, informa que el día lunes 8 de mayo del corriente, a las 18.00 horas, en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno se llevará a cabo el acto de "Llamado a Licitación Pública Nacional e Internacional para el Tren de Alta Velocidad Buenos Aires - Rosario - Córdoba, de la línea del Ferrocarril Mitre. El mismo será encabezado por el Sr. Presidente de la Nación, Dr. Néstor Kirchner y contará con la presencia del Sr. Ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios,
Arq. Julio De Vido y el Sr. Secretario de Transporte, Ricardo Jaime. Además el gobernador de la provincia de Santa Fe Jorge Obeid y el intendente de la ciudad de Rosario Lifschitz estarían presentes en el acto y también el embajador en Francia, Eric Calcagno (h), -hombre de olvido fácil, digo,
porque antes de ser embajador en Francia, era opositor al pago de la deuda, no se que pensará de la cancelación de la deuda con el Club de París-
Este anuncio estuvo enmarcado dentro del Plan Nacional de Recuperación y Modernización Ferroviaria que lleva adelante el Gobierno Nacional, el presente llamado a licitación comprende la precalificación de oferentes, la contratación del proyecto de ingeniería, el proyecto ejecutivo, la ejecución de la obra y la provisión de material rodante con financiamiento. Este proyecto del Tren de Alta Velocidad Buenos Aires - Rosario - Córdoba consta de dos tramos. El primero de ellos, Buenos Aires - Rosario, utilizará trenes de alta velocidad y tecnología de punta para desarrollar velocidades de 250 a 300 km/h, sobre doble vía. Esto implica la total reconstrucción del ferrocarril: electrificación, señalamiento fijo y embarcado, comunicaciones, cerramientos de seguridad, pasos a desnivel y provisión de material rodante
(ramas de trenes de alta velocidad).
Respecto al segundo tramo del proyecto, Rosario-Córdoba, desarrollado sobre vía sencilla, presenta dos alternativas: La primera, con igual tecnología que la utilizada en el primer tramo. La segunda, con trenes de altas prestaciones de tracción Diesel, para desarrollar una velocidad máxima de 160 km/h.
Cabe recordar que al menos dos grupos ya mostraron su interés para explotar un servicio de trenes eléctricos que unirá Rosario con Buenos Aires; por lo que habrá que corroborar si se suman al proceso licitatorio.
Uno de ellos es el grupo Plaza (que tiene varias concesiones de colectivos de pasajeros en el país y está vinculado a Trenes de Buenos Aires y cuyos accionistas principales son la familia Cirigliano), y el otro es Hope, Full, Grain & Oil, de capitales chinos, vinculado al Grupo Macri.
Este holding internacional ya puso su mirada en el puerto de Santa Fe junto al grupo Macri, en la compañía Schima. La mega obra demandará una inversión superior a los 500 millones de dólares.
Aparece un tercer grupo, se trata del holding que integran Ineco y Alstom, que en rigor fue el primero en interesarse por la iniciativa y que llevó adelante un estudio de prefactibilidad. Este tercer inversionista, en verdad, es el primero, es el de la idea, podemos inferir que fueron los que trajeron el modelo del negocio. Por eso es dable preguntarse ¿quién autorizó el estudio de prefactibilidad?
Dicen que esta sociedad invirtió más de u$s 1 millón para desarrollar los estudios de prefactibilidad, y con eso adquirió derechos a igualar la mejor de las ofertas de eventuales competidores. Atención, dicta clase de jurisprudencia, es la misma que tiene que ver con la tan meneada seguridad jurídica.
Esta tercera sociedad, que en realidad es la primera, manifiesta, además, muy generosamente, estar dispuesto a adaptarse a las modificaciones que el gobierno considere necesarias realizar sobre el proyecto. "Hay que cambiar todas las vías, el gobierno puede pedir que se haga en una sola etapa o en
partes". Si el anteproyecto franco español no es tenido en cuenta en el proceso que se puso en marcha, el gobierno deberá afrontar el gasto efectuado al desarrollar los estudios de prefactibilidad. Si tiene la obligación de afrontarlo, quiere decir que desde algún lugar del gobierno le bajaron la señal de ¡adelante!
Es necesario repetir que hay dos grupos interesados: Plaza (Trenes de Buenos Aires) y Hope, Full, Grain & Oil, de capitales chinos y ahora aparece un tercero que es el primero. ¡Argentina Potencia y Milagrosa! Lo real maravilloso está presente en cada licitación o llamado a concurso.

Oportunamente el Mo.Na.Re.FA. contestó ante cada uno de estos anuncios que:
"El Ferrocarril es un Sistema Integrado de Transporte, de Industrias y Comunicación que, además, es un servicio publico y cumple una función social, que entre sus características principales figuran la de transportar todo a todas partes y en todo tiempo, con la regularidad obligada de sus servicios"
Ante este nuevo anuncio insistimos y decimos: En ningún país del mundo se instalaron trenes de pasajeros de alta velocidad sin antes haber construido y puesto a punto un Sistema Integrado de Transporte Ferroviario, integrado a su vez al sistema integrado de transporte de la nación al cual pertenece"
Instalar trenes de alta velocidad en Argentina sin tener en cuenta el estado en que se encuentran los ferrocarriles suburbanos de corta, media y larga distancia de pasajeros y cargas, es calamitoso. Hay que sumarle la ausencia de los trenes que circulaban en los tiempos de la administración del Estado.
Este hecho generó grandes zonas despobladas (870 pueblos fantasmas) regiones desarticuladas, desconectadas con un perjuicio enorme en las economías regionales. La clausura de ese servicio público originó la no circulación de los trenes aguateros, sanitarios, de auxilio, el tren de las artes y así.
Por último, la depredación y saqueo de los bienes muebles e inmuebles, máquinas y herramientas de sus talleres y depósitos, entre otras cosas
Por todo esto y más, repito, es un despropósito, que no tiene nada que ver con las necesidades nacionales, este tren de alta velocidad..
Pretender poseer trenes de alta velocidad para una zona determinada y no tener en cuenta la grave situación por la que atraviesan otras es un desatino y una burla a los carenciados de medios de comunicación y transporte, salud y agua. Recordemos lo ocurrido en estos días en la zona de Tartagal desconectada del resto del país por falta de comunicación, aprovisionamiento de medicamentos y mercancía. Solo, como un testigo inocultable, todo un símbolo el puente ferroviario del F.C. Belgrano sobre el río Seco.
Si se trata de una ambición personal, es muy pobre, aunque si creo que es una de las tantas políticas comerciales de la Secretaría de Transporte aprobada por el Poder Ejecutivo. Tal proyecto, del lado que se lo mire, es como pretender, desear o poseer un Rolls Royce o un Mercedes Benz o una Ferrari viviendo en un rancho o en una tapera con piso de tierra, cocinando en un brasero y comiendo pucherito de achuras, y cuando llueve el rancho llora por dentro, y hay que andar patinando en medio del barrial porque el piso es de tierra y se moja el catre. Eso sí, el auto deseado tiene un alero que no se llueve y está tapado con una arpillera para que no lo caguen las gallinas
Pretendemos trenes de alta velocidad mientras que el tren Sanitario Alma que circula por la línea del ferrocarril Belgrano estaba varado por falta de locomotoras. Ramal concesionado a la Unión Ferroviaria, que comanda José Pedraza. Cuando les entregaron la concesión en el inventario figuraban,
entre otros bienes, 120 locomotoras diesel, hoy sólo le quedan 15 y funcionan 7, y son los que deben proveer los medios tractivos al Tren Sanitario Alma.
El otro tren Sanitario de trocha ancha, que lleva el nombre del Sanitarista Ramón Carrillo estuvo varado por el mismo motivo. Vinieron en su auxilio los brasileros de la empresa América Latina Logística y lo proveyeron de una locomotora... Sin más comentario.
Repito, ningún país del mundo moderno priorizó los trenes de alta velocidad sin antes implementar un Sistema de Transporte Ferroviario, como dice el propio presidente: 'Es una decisión irrevocable que la Argentina vuelva a tener un sistema de ferrocarriles al servicio de todos los argentinos'. Más adelante en ese mismo discurso subrayó: "El tema de los ferrocarriles es central. Cualquier país del mundo que se quiera constituir como nación necesita un sistema de ferrocarriles que funcione, lo más moderno posible´
Acostumbrados a imitar a los de afuera, y mal, debo decir que los Estados Unidos no tiene aún trenes de alta velocidad, Inglaterra del mismo modo, pero por diferentes motivos. Los ingleses los concesionaron como acá en tiempos de la Tatcher, y como al privado no le interesa el adelanto tecnológico, ni la seguridad, no tienen tecnología. Los ferrocarriles franceses estatales les están armando las estructuras para instalar los trenes de alta velocidad y, además, como si esto fuera poco, están terminando el segundo túnel bajo el Canal de La Mancha.
Espero que no se les ocurra por estas tierras un túnel bajo el Paraná. Pero ya vendrá algún oferente comedido con ese proyecto y un sospechoso estudio de prefactibilidad bajo el brazo. Tan sospechoso como el estudio para emplazar el aeroparque en el río de La Plata, o el cohete de Menem a la estratosfera para llegar a Japón en una hora ¡Somos unos genios!
Pero si realmente quieren imitar, imiten lo que se está haciendo en Bombay Capital de la India, su gobierno lleva adelante una impresionante obra ferroviaria. Un solo dato, transportan de 3 millones y medio a 4 millones de pasajeros diarios, con una frecuencia de 3 minutos en los trenes suburbanos,
esto lo está modernizando el Estado Indio. Ese emprendimiento no es un negocio, es una cuestión de Estado.
Debemos decir que es una necesidad volver a instalar los trenes diarios a la ciudad de Rosario y Córdoba, y a cualquier lugar del país, pero no con un tren de alta velocidad.
Por otro lado, ya que este gobierno es adicto a comprar material ferroviario usado, pueden adquirir los Trenes TALGO Articulados dejados fuera de servicio, porque se electrificaron todas las líneas férreas y se cambiaron las dimensiones de las trochas, en España. Son trenes de aluminio que circularon por años por ese territorio.
Los EE.UU. compraron diez juegos de los usados en tiempos de Clinton. Sería bueno que imitemos a ¨nuestra madre patria¨.
Cuando los ferrocarriles eran administrados por el Estado, a Rosario corrían dos trenes a la mañana y dos por la tarde a 120 y 130 km/hora. Uno salía a las 7 de la mañana y otro a las once, desde Retiro-Rosario y desde Rosario-Retiro, llamados el Porteño y el Rosarino, respectivamente, eso hay
que sumarle los trenes como el Serranoche a Córdoba, Rayo de Sol, Estrella del Norte, El Santafesino, Mar y Sierra (Córdoba-Rosario-Mar del Plata), Mar y Sol (Mar del Plata-Rosario), El Cinta de Plata y El Norteño, El Litoral (Retiro-Santa Fe-Resistencia) estos tres del F.C. Belgrano. Todos estos trenes comunicaban Rosario ¿Cuánto perdió Rosario) Debo preguntar, ¿que hicieron los rosarinos por este despojo?
Rosario nudo ferroviario impresionante, con instalaciones como Talleres Pérez, Rosario (hoy shoping), Villa Diego, Talleres de mantenimiento de locomotoras (hoy desmantelada, en su lugar, como una burla le pusieron el nombre de Scalabrini Ortiz) y telecomunicaciones, la Planta de Creosotado de durmientes en Villa Constitución, dos playas gigantescas de intercambio de cargas, una del F.C. Mitre y la otra en Sorrento F.C. Belgrano y el playón de descarga en el puerto San Martín. Vale la pregunta ¿Cuánto perdió Rosario y sus habitantes? ¿Cuánta mano de obra se perdió cuando cerraron los talleres? Valoraron los rosarinos esa pérdida.
Porque no se vaya a creer que no queremos que corran los trenes a Rosario, no ni mucho menos, queremos que regresen los trenes de pasajeros por todo el territorio nacional pero no, de cualquier forma, como un negocio, sino enmarcado dentro un Plan Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles de manos de un Estado que tenga un proyecto nacional. Para que se reestablezca la interconexión de los pueblos, ciudades, zonas. Que en ese proyecto participen todos, porque el ferrocarril es un bien nacional no una
presa apetecible de la rapiña.
Además, es injusto que se utilicen recursos nacionales para beneficiar una determinada zona (como los trenes suburbanos de Buenos Aires), cuando muchos de los aportantes no tiene ferrocarril, viven aislados, sin agua e incomunicados..
El ferrocarril es una cuestión nacional, es parte de la soberanía nacional en circulación, por eso este es un sistema de transporte que tiene que ver con la solidaridad y lo humanitario, con el ser nacional y su vida, con el derecho pleno a ser habitantes dignos.
Los trenes de alta velocidad son un lujo asiático, la sola propuesta, ante tanta ausencia ferroviaria por toda nuestra geografía, es una ofensa.




(2)


Tren bala. de fogueo. Belgrano cargas, en terapia.



El tren bala no será tan bala; el ferrocarril Belgrano Cargas, administrado por la Unión Ferroviaria, está en terapia intensiva, aves de rapiña están al acecho: los salarios de sus empleados los paga el Estado; de la misma manera los sueldos de los trabajadores del Ferrocarril Metropolitano Línea San
Martín - administrado por la Ugofe (Unión de Gestión Operativa - ex Metropolitano, compuesta por Ferrovías, T.B.A y Metrovías y el F.C. Belgrano S.A.), los abona el Belgrano S.A. es decir el Estado. Además, hay que tener en cuenta el soterramiento de una parte del F.C. Sarmiento, mientras, las
provincias se deshabitan por falta de ferrocarriles, todo es terraplén y después. la campaña electoral está entre los rieles.

Mejor que decir es hacer.
Y mejor que prometer es realizar
Juan D. Perón


Si hay una cuestión que fue anunciada en forma reiterada desde distintos escenarios, esa es el ferrocarril. Por Argenpress del 12/05/06 hemos hecho una apretada síntesis de lo último, el más espectacular: el Tren Bala. Pero en artículos anteriores hemos ido dando a conocer nuestras consideraciones.
Hoy, debemos agregar, además, que han continuado anunciando proyectos, desde el atril, y en la mesa presidencial recibiendo a los posibles administradores del F. C. Belgrano Cargas, los escenarios por donde transita el Secretario de Transporte, con incontinencias verbales erráticas, entre otros, veamos el último.
El Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, a través de la Secretaria de Transporte, informaba que el día lunes 8 de mayo del corriente año, a las 18.00 horas, en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno se llevará a cabo un acto: 'Llamado a Licitación Pública Nacional e
Internacional para el Tren de Alta Velocidad Buenos Aires - Rosario - Córdoba, de la línea del Ferrocarril Mitre.
Ese acto estuvo encabezado por el Presidente de la Nación, Dr. Néstor Kirchner. El anuncio estuvo enmarcado dentro del Plan Nacional de Recuperación y Modernización Ferroviaria que lleva adelante el Gobierno Nacional. El presente llamado a licitación comprendería la precalificación de oferentes, la contratación del proyecto de ingeniería, el proyecto ejecutivo, la ejecución de la obra y la provisión de material rodante con financiamiento. Todo, como en un Almacén de Ramos Generales.
Este proyecto del Tren de Alta Velocidad Buenos Aires - Rosario - Córdoba constaría de dos tramos. El primero de ellos, Buenos Aires - Rosario. Se utilizarían trenes de alta velocidad y tecnología de punta para desarrollar velocidades de 250 a 300 km/h, sobre una doble vía. Esto implicaría la total
reconstrucción de ese trazado: electrificación, señalamiento fijo y embarcado, comunicaciones, cerramientos de seguridad, pasos a desnivel y provisión de material rodante (ramas de trenes de alta velocidad). Ver Argenpress. info. 12/5/06.

Han pasado unos días y parece ser que a este tren bala se le mojó un poco la pólvora, o la bala era de fogueo o de cebita. Veamos: En rigor, hay que precisarlo: no será un 'tren bala', sino uno de 'alta velocidad' o de 'alta prestación'. El Presidente habló de 'tren bala' en el primer anuncio, a principios del mes último. Debemos ponernos de acuerdo y ser precisos, porque son trenes diferentes con tecnologías y perfomances diferentes y estudios de factibilidad diferentes y presupuestos diferentes.
Trenes con una velocidad de 130/140 km/hora circulaban ya por ese trazado hasta el cerramiento del Ferrocarriles Argentinos. Las vías eran de 100 metros, soldadas, laminadas en SOMISA, el Tren Laminador que estaba instalado en la planta. Rieles que se exportaban a toda América Latina. Tren
laminador clausurado por la ingeniera Alzogaray. Hoy importamos rieles españoles ¿Qué diría el general Savio?

Dicen que el presidente quiere que el proyecto se realice y no quede como una obra faraónica inconclusa más, como tantas que nunca se concretaron, como la canalización del Bermejo, el proyecto de Alfonsín del traslado de la Capital a Viedma, el puente Buenos Aires-Colonia o el cohete a Japón pasando
por la estratosfera, el aeroparque sobre el agua y ahora, los trenes de alta velocidad. Eso sí, no hay estudios realizados. No sabemos cuales son las necesidades, y al no saberlas ¿cómo podemos definir en forma categórica, en el primer anuncio, que queremos un tren bala?
'Esos estudios los deberán hacer los oferentes en las ofertas; luego serán evaluados por los técnicos del Estado', señalan cerca de Jaime.

Lo que señala el secretario de Transporte es alucinante ¿Cómo los oferentes van ha realizar los estudios? Si estas obras deben emanar de políticas de Estado, que este Gobierno administra, que debe diseñar y realizar los estudio de prefactibilidad primero, de acuerdo a las reales necesidades
nacionales y no comerciales. La Administración de este estado es el que debe fijar las políticas de transporte, coordinar todo lo que tenga que ver con la complementariedad de los distintos modos de traslación, los factores económicos que inciden y a quienes benefician, debe tener en cuenta las
necesidades territoriales, es decir, no es una tarea comercial con fines de lucro.
Son tan contradictorias las anunciaciones, que uno no sabe que tren tomar porque nos podemos bajar en una Estación equivocada. Se barajan, en rigor, dos proyectos: un ferrocarril de 'alta velocidad' (entre 250 y 320 km por hora) costaría 900 millones de dólares entre Buenos Aires - Rosario, y otro
de 'alta prestación' (máximo de 160 km por hora) entre Rosario y Córdoba, que costaría 700 millones de dólares.
Sintetizando, no será un "tren bala" (más de 350 km/horas) sino, a lo mejor, de "alta velocidad" o de alta prestación, bajaron el calibre de la bala, ¿o serán como eran antes del cerramiento de los ferrocarriles?. Ojalá.
Por esta indefinición, no se sabe bien que servicio uniría la Capital y Rosario en una hora y media (¿), se desconoce, además, cuánto pondrá entre Rosario y Córdoba. ¿Cuándo se definirá esta alternativa? "Cuando se conozca la oferta ganadora, según la evaluación técnica y económica", dicen.
Digo, la oferta ganadora será ganadora de acuerdo ¿a qué parámetros? Porque antes debería haber un estudio de prefactibilidad para definir que tren queremos, y no hay nada.
Habría subsidio estatal 'Dependerá de los oferentes, no será rentable" dicen los que escuchan las "ideas" de Jaime. El servicio no será rentable repiten como justificando de antemano los millonarios subsidios del Estado, "como en otras partes del mundo", enuncian.
Digo, es una tremenda falacia. La verdad es que, como en Argentina, en ningún otro país del mundo se subsidian los ferrocarriles como acá y, además, prestan calamitosos servicios, el Estado no controla ni la aplicación de los subsidios ni la prestación, es decir: nada.. Acá se subsidia el peligro y la insalubridad del viaje, viajar por este medio en nuestro país, es al revés del mundo.
Los principales oferentes internacionales son las empresas que fabrican trenes rápidos: como Alstom (Francia), Siemens (Alemania), Toshiba y Mitsubishi (Japón), General Electric (Estados Unidos), Changchung-Citic (China) y no se descarta alguna española como Talgo o Renfe. Será un buen
negocio intervenir, acá no hay control de calidad, como antes. no hay técnicos y los que existen, nunca fueron convocados.
Los oferentes deberán concurrir en unión con empresas nacionales (UTE), en al menos un 30%, según el pliego. Aparecen en escena algunos grupos conocidos: Roggio, Techint, Plaza (Claudio Cirigliano) o Emepa (Gabriel Romero). No se descarta a Macri, aunque concentró sus esfuerzos en el Ferrocarril Belgrano Cargas.
Del soterramiento de una parte del F.C. Sarmiento sólo hay anuncios, pero ningún estudio de prefactibilidad o factibilidad sobre la obra misma, o si es más factible extender la línea de subterráneos hasta Liniers y luego ver.
Todo enmarcado dentro un Plan Nacional de transporte, que no hay.
Hablando del F.C. Belgrano Cargas, desde el gobierno aún no han definido su destino, quién lo administrará
El secretario de Transporte Ricardo Jaime informó a legisladores ¨que aun no hay decisión oficial de transferir la mayoría accionaria del ramal ferroviario a la sociedad de Franco Macri y Benito Roggio, parte de un consorcio privado compuesto para acceder al paquete mayoritario de las acciones del Ferrocarril Belgrano cargas', actualmente en manos de la Unión Ferroviaria.
'Se trata de una propuesta que debe ser analizada por el Estado nacional (que tiene 1 por ciento de acciones) porque el actual concesionario no esta obligado a transferir más del 49 por ciento, y el consorcio aspira al 73 por ciento del paquete', explicó Jaime ante la Comisión Bicameral de seguimiento
de las privatizaciones.
Al respecto, el funcionario reveló también que 'es decisión del Presidente Kirchner que en una futura concesión de este ferrocarril tengan participación accionaria no sólo la Nación sino además las provincias que atraviesa el Belgrano'. Hasta el momento en la repartija accionaria no figura ninguna provincia.
La propuesta a consideración del gobierno implica una transferencia accionaria de 73 por ciento al Consorcio Shima, integrado por Sideco (Grupo Macri), y una empresa China 'muy fuerte en la producción de aceite de soja en su país y en Asia', detalló Jaime.
Este consorcio, agregó, luego se vio ampliado con el ingreso de las empresas Benito Roggio y Emepa, mientras que la Unión Ferroviaria propuso también el acceso de los gremios de La Fraternidad y la Federación Sindical de Camioneros.
Al respecto, legisladores de la Unión Cívica Radical, encabezados por el senador Gerardo Morales, manifestaron su oposición a que el gobierno autorice la concesión a Macri, por sus incumplimientos cuando fue concesionario del Correo Argentino, que la propia Administración Kirchner anuló.
También se oponen al ingreso del sindicato de camioneros por considerar que 'sus intereses son opuestos a los del servicio ferroviario de cargas', criterio que no compartieron legisladores del oficialismo.
Jaime detalló a los legisladores que 'este ferrocarril presenta hoy una disminución creciente de su capacidad de transporte, una fuerte desinversión y un deterioro de la infraestructura'.
Jaime explicó que 'el Estado no rescindió el contrato porque se estaba en presencia de incumplimientos mutuos, y por ello optó por licitar en 2005 una mayoría accionaria, en condiciones que evidentemente no aceptaron las empresas supuestamente interesadas en este ferrocarril'.
Así las cosas, Jaime defendió la decisión del gobierno de declarar en emergencia a este servicio por 180 días, plazo en el cual se destinarán fondos a mejorar la infraestructura (locomotoras, vagones) y pagar los salarios a los empleados, mientras se avanza en una solución definitiva para este ferrocarril. Como siempre, invertir para mejorar el ferrocarril pero que lo usufructúe otro.
El Belgrano Cargas emplea a 1.500 trabajadores, para los que se garantiza estabilidad laboral, dicen, al momento del traspaso al futuro concesionario.
Este ferrocarril tiene una extensión de 6.762 kilómetros y atraviesa Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Chaco, Formosa, La Rioja, San Juan, San Luis, Mendoza y Catamarca.
Para los gobiernos de las provincias del NOA y el NEA se trata de una necesidad perentoria: es la posibilidad de incorporar a la región plenamente a la economía desarrollada. La red es de siete mil kilómetros que deben ser reparadas, junto con una infraestructura ferroviaria destruida y saqueada.
Ferrocarril que puesto a punto puede abaratar, significativamente, los fletes entre esa región y los puertos del Paraná, el Atlántico y el Pacífico.
El secretario de Transporte, Ricardo Jaime, confirmó en el Congreso que tanto los Estados provinciales, que abarquen el recorrido del ferrocarril, como el Gobierno nacional formarán parte por igual en el nuevo paquete accionario. Eso lo dijo en la comisión Bicameral de Seguimiento de las Privatizaciones, el funcionario resaltó que 'el paquete accionario aún no está definido pero se está analizando la propuesta realizada por los sectores privados'.
Es un va y viene permanente, el de este gobierno respecto a la cuestión de los ferrocarriles, entre otras cuestiones, a la solución del F.C. Belgrano Cargas, en particular. Pero vienen las elecciones. ¿Cómo va a votar el Norte grande por la reelección K? Si a ese inmenso territorio lo dejan fuera de la administración ¿Qué dirán los inversores regionales y sus gobernadores? Ese ferrocarril transporta productos elaborados y cosechados en esa región. En realidad el conflicto es por la presencia de Hugo Moyano y la ausencia del Norte Grande, nada más, ni nada menos. Sucede que el principal argumento que
esgrime el titular de la CGT para que su gremio forme parte del paquete accionario es que: la mercadería que transportaría el ferrocarril, previamente, sería trasladada en camiones desde sus puntos de origen al tren. Esta apreciación de Moyano es de una infantilidad supina, si creemos que él es un infanto camionero. No, no lo es.
Con el argumento Moyanista, los trabajadores portuarios de Rosario, Buenos Aires y Barranqueras pretenden formar parte del directorio. Tienen razón, dentro de la razón moyanista, deberían integrarse los cosechadores y los peones rurales, digo, entre otros. El argumento de los portuarios es coherente, porque ellos serían uno de los principales elementos que intervendrían en la reactivación del Belgrano Cargas, que es la utilización de los puertos, sobre todo el de Buenos Aires, para trasladar la mercadería hacia el exterior.
De todos modos, Jaime indicó en dos oportunidades que la propuesta para que el directorio quede conformado de esa manera 'no fue una iniciativa del Poder Ejecutivo sino de las empresas intervinientes'. Toda una falacia, ya que la demora en definir el problema del F.C. Belgrano Cargas es por una decisión del Gobierno Nacional.

El ferrocarril Belgrano Cargas, el de alta velocidad a Rosario y luego a Córdoba, más el soterramiento del F.C. Sarmiento y otras cuestiones ferroviarias anunciadas no tienen solución si no se retorna a la formación de un Sistema Integrado de Transporte Ferroviario, de Industrias y de Comunicaciones, y en manos del Estado Nacional, como en todas partes del mundo.

El gobierno debe entender de una vez por todas que el ferrocarril es un sistema de transporte integrado, que a su vez debe estar integrado al sistema de transporte nacional y que no es una empresa cualquiera. Se debe volver a un ferrocarril estatal, debiendo ser Monopólico y Eficiente, al servicio de la Nación, que cumpla el papel integrador de las distintas regiones que le fue asignado y que, por propia dinámica cumple. En definitiva debe ser una empresa pública, al servicio de los grandes
intereses nacionales y populares.
Cuando se nacionalizaron los ferrocarriles, la anarquía en el transporte ferroviario dejo de ser, y esa acción, la de nacionalizarlos, llevó a que se estructure un fenomenal Sistema Integrado de Transporte Ferroviario de Industrias y Comunicaciones, ese sistema nunca fue superado. Nacionalización
que tiene que ver con la soberanía nacional.


"La nacionalización de los ferrocarriles es el primer paso ineludible de la liberación económica".
Raúl Scalabrini Ortiz


"En nuestro país la nacionalización de los ferrocarriles posee el valor de una de las más preciadas reivindicaciones nacionales, el de rescatar uno de los engranajes fundamentales con que contaban para el mantenimiento de la dependencia y el atraso del país, asegurando así su posición privilegiada en
el reparto de la renta nacional" APDFA-Asociación del Personal de Dirección de Ferrocarriles Argentinos - Objetivos y Pautas para la Confección de un Plan Ferroviario- 1974



* Juan Carlos Cena ferrocena2003@yahoo.com.ar

es fundador del Mo.Na.Re.FA - Movimiento Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos.



*

Queridas amigas, queridos amigos:


El domingo 29 de abril del 2007 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor argentino Fernando Maglia. Las poesías que leeremos pertenecen a Marga López Díaz (Colombia) y la música de fondo será de Bandolas de Venezuela
(Venezuela). ¡Les deseamos una feliz audición!


ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!


REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!



YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067



*

Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple. Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable) y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve (alrededor de 2000 caracteres).
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Tuesday, April 17, 2007

PASAJEROS DE ALGÚN TREN...

Pasajeros de algún tren...



Las dos puertas*


Las dos puertas se cerraron a mi espalda dejándome dentro de un vagón que a aquella hora de la tarde estaba más vacío que lleno. Busqué con la mirada un lugar para sentarme y me dirigí hacia uno de los grupos de dos asientos que se miran cara a cara dispuesto a aburrirme las siete estaciones que me separaban de mi destino.
Los viajes en metro son aburridos, porque se une a la imposibilidad de contemplar el paisaje el continuo olvido de un periódico o un libro para entretenerse. La opción pasa por hacer de voyeur; observar al prójimo es el deporte por excelencia en el metro, mirar a los otros viajeros que con cara de no estar haciendo nada se balancean siguiendo el aborregado movimiento que nos impone el traqueteo del vagón. Observar desde el anonimato a cada uno de los viajeros, haciendo una íntima y furibunda crítica de los defectos y características de cada uno de ellos. Imaginar su vida, su estado, su condición e incluso atribuir los vicios dependiendo de la primera impresión.
Un anciano al lado de una puerta, de pie y con los ojos perdidos en el cristal, una señora con un carro de la compra extremadamente grande y de colores hirientes, un par de chicos conversando en un asiento del fondo y una mamá con dos niños especialmente tranquilos para su edad. Poca cosa para observar, poca cosa...
Cuando estaba dispuesto a aburrirme durante todo el trayecto, en la primera estación aparecieron por la puerta tres chicas preciosas con libros en las manos y ojos brillantes. Pensé que sería una suerte que se sentaran en algún lugar que me permitiera observarlas ya que a primera vista las tres eran muy hermosas. Unos uniformes de colegiala de color azul marino muy oscuro y las faldas más cortas de lo que seguramente permitían las normas del colegio, dejaban a la vista unas piernas que se me antojaron largas y preciosas.
Las chicas, después de pasear una mirada por todas las posibilidades que ofrecía el vagón, conversaron delante de la puerta, decidiendo donde irían a sentarse. "Ojalá se sienten cerca" - pensé mientras miraba de forma que quería que pareciera indiferente a través del cristal, pero controlando por el reflejo los movimientos de las tres apariciones.
Vi cómo enfilaban en mi dirección y pensé que aún tendría la suerte de que se sentarán en algún lugar cerca de donde me encontraba, que me permitiera observarlas discretamente. Una de ellas tenía unos movimientos insinuantes y una sonrisa pícara, o al menos eso me parecía a mí.
Fueron avanzando por el pasillo y ya casi estaban a mi altura, por lo que creí que se pondrían en alguno de los asientos que tenía a mi espalda.
Cuando estaba barajando la posibilidad de cambiar de sitio -disimuladamente - para poder seguir observándolas, vi con tremenda sorpresa que se sentaban en los asientos en los que estaba yo. ¡Una a mi lado y las otras dos delante!

Unas miradas de complicidad entre ellas y unas sonrisas.

Me quedé helado. No sabía hacia dónde mirar y miré al suelo intentando no demostrar que me había dado cuenta de que se habían sentado alrededor. No sé por qué hice eso, pero sentí una vergüenza tremenda y miré más hacia el suelo, aunque no pude evitar mirar, de paso, las piernas de las dos chicas que estaban en el asiento de delante y que ahora, debido a la postura, tenían la falda acabando más arriba y mostrando un poco más de pierna.

- ¿Me estás mirando las piernas?. Mira, Lourdes, me está mirando las piernas - dijo la morena del contoneo, en un tono de voz que me pareció extremadamente alto.

Me quedé tan sorprendido que no sabía qué hacer, y me dio la sensación de que todos los ocupantes del vagón se giraban a mirarme con gesto de reproche. Enrojecí.

- Oye, ¿no serás tu uno de esos mirones que disfrutan observando y después cuando les dices algo se callan y no hacen más que sonreír estúpidamente?
En aquel momento me di cuenta de que estaba callado y sonriendo estúpidamente.
- Venga mujer, que lo estás azorando - dijo la de su lado (que pasó a ser bautizada por mí como "el ángel salvador"). Incluso me atreví a dirigirle una mirada de agradecimiento.
- Además, a pesar de no ser guapo, parece que tiene un cierto encanto - terció la de mi lado.

- A ver, precioso, dinos tu nombre...
El mundo se hacía pequeño, y yo también con él.

- Puede que tenga los ojos bonitos... a ver niño, mírame a los ojos. Deja de mirarme a las piernas y mírame a los ojos... por favor... - dijo con un tono cautivador y quise morirme cuando añadió: Si me miras a los ojos, puede que después te deje mirar un poco más las piernas sin protestar.
Las otras dos soltaron una carcajada que me pareció terrible porque auguraba que la cosa no había hecho más que empezar.

La de mi lado puso una mano sobre mi muslo, al tiempo que decía con una voz insinuante:
- Estos pantalones de franela, ¿no te dan mucho calor? , ¿Quizás deberías hacer como nosotras y enseñarnos las piernas?. Deben ser fuertes. ¿Tienes pelillos?

- Déjalo, que lo pones nervioso y así no nos va a enseñar los ojos y tampoco otras cosas. ¿Qué es lo que te gustaría enseñarnos? .
- ¡Pero si huele a colonia! Hummm que olor más bueno ¿Llevas colonia por todo el cuerpo?
¡Me estaban acosando!. Las tres sirenas de 15 años me estaban acosando en público, y yo con 2 años más que ellas no sabía qué hacer, no sabía que actitud tomar... Sudaba, miraba al suelo y de refilón a las piernas, y notaba la mano de la de al lado apoyada en mi muslo... y no me atrevía a moverme.

El tiempo se había detenido, los ocupantes del vagón tenían que estar todos pendientes de aquel acoso, las estaciones no llegaban, mi corazón galopaba y hacía muchísimo calor.

- ¿Por qué me tocas? - dije inconscientemente mientras agarraba la mano de mi vecina y sabiendo instantáneamente que nunca debí haber hecho aquello.

- ¡ Oye niño ! - dijo ella de forma que ahora sí, todos los ocupantes del vagón me miraron. - ¿Quién te ha dado permiso para agarrarme la mano?
Y se puso en pie delante de mí, esgrimiendo un enfado que me hundió en la más absoluta miseria. Mis labios se movían sin decir palabra, notaba el rojo de mi cara y sobre todo, notaba los ojos de los viajeros enviando sus reproches hacia mí. Quería escapar, fundirme, morirme, desaparecer.

- ¿Que os he hecho? -alcancé a decir en voz baja, casi con el último aliento.

Intuí tres sonrisas en los tres rostros que no acabé de deducir si eran de complacencia, de sadismo o de compasión, pero en aquel momento el metro se detuvo en una estación y las puertas se abrieron.

No puedo saber aun cómo lo hice, pero creo que fueron únicamente cinco segundos los que utilicé para salir de un salto del vagón y subir los dos tramos de escaleras hasta la calle. Todo ello sin mirar atrás, pero viendo las tres malditas sonrisas que me perseguían. Caminé casi corriendo tres calles para alejarme más aun si cabe del lugar.

- Sí, no importa lo que valga, ni tampoco el color, lo importante es que pueda llevármelo esta misma tarde. - le decía con vehemencia al vendedor de la casa de ciclomotores en la que había entrado y aún no recordaba como.
- Ya sé que el transporte publico no funciona del todo bien.- me decía el vendedor - pero de eso a jurar por lo más sagrado que nunca más va a utilizar el metro...
- Mire, amigo, antes iré a pie, eso puedo jurárselo... Se lo aseguro.

El vendedor, encogiéndose de hombros se fue a terminar la documentación.


*de Joan. joan@cimat.es





Por precaución*


- ¿Cómo andás, locura? - el hombre le palmea el hombro a un pibe de unos veinticinco años que está sentado al lado de la puerta.
- ¿Cómo anda eso? - el chico tiene mechones de pelo oxigenados, lentes para el sol, remera de Boca -la nueva-, los jeans arremangados por debajo de las rodillas, zapatillas Adidas, sin medias. Se para, saluda al hombre con un beso. Se vuelve a sentar-: ¿Por dónde andabas?
- Tuve que desaparecer por un tiempo, loco - el hombre está vestido con unos borcegos llenos de barro, ya seco, pantalones de lona y una remera azul que le ajusta la panza. Del cuello le cuelga un rosario. Es morocho, grandote y tiene el pelo mojado, peinado hacia atrás. Pone la espalda contra la puerta del vagón, las manos en la parte de atrás de la cintura. Habla fuerte -: tuve que desaparecer un tiempo, loco -repite-, por precaución, viste...
- ¿Qué pasó? - dice el que va sentado.
- Nada, que casi mato a uno, un negro cabeza que se puso re denso.
- ¿Posta?
- Si, acá, en el furgón - señala con la pera, la cabeza tirada levemente para atrás.
Enfrente, con la espalda contra la pared de chapa del vagón, sentado en el suelo, las rodillas levantadas, un pibe lee una revista. Fuma. El humo flota en el aire. Hay muchas bicicletas en la puerta que conecta con el vagón de adelante, mal acomodadas, cerrando el paso.
- Eran de Suárez o Ballester - asegura el de azul. El de Boca aprueba con la cabeza.
El guarda está en la puerta de enfrente, mirando por la ventana, las manos haciendo carpa, los ojos entre el espacio que dejan las oraciones SE RUEGA NO ESTACIONARSE DEL LADO DEL ANDEN y PELIGROSO APOYARSE. Al lado del guarda hay parada una boliviana con dos bolsas para hacer compras llenas de plantas.
- Ese día, un lunes, creo -retoma el de azul- me subo al furgón y voy para el fondo, con el diario,
re tranqui -al hombre se le frunce la piel de color café con leche de la cara. Su tono de voz es grave, ronca -. En eso escucho que dos pibes que estaban sentados ahí -señala con el brazo el asiento de
chapa que está frente suyo, donde ahora hay un pibe escuchando música, tocando la batería-, se cagan de la risa a los gritos, se pegan, se escupen.

- ¿Grandes los pibes? - le pregunta el que va sentado.
- Quince años como mucho.
- Ah... dos guachos - dice el de Boca mientras se tira las gafas para atrás y se las engancha en el pelo. El chico se levanta y se acomoda el jean. Se vuelve a sentar.
- Ahí nomás me puse pillo, loco. Me la veía venir. Pero igual, nada eh, hasta ahí, nada... -el de azul levanta los brazos, pone cara de desentendido-. Seguí leyendo el diario, marqueteando un poco para ese lado,
pero nada más. En un tiro, uno de los dos guachos empieza a apurar a un pibe que está con dos minitas, en la otra punta, ahí, de parados -señala con el brazo hacia el fondo del furgón, donde ahora hay un hombre alto, de traje, con los ojos cerrados-. Dos minitas bien eh, pendejitas, lindas.
El que va sentado se saca los lentes de la cabeza, los pone frente a su boca, exhala en uno de los vidrios, en el otro, y los lustra con la remera de Boca.
- El chabón que estaba con las minitas era re común, venía de laburar, bien empilchadito -el de azul habla cada vez más fuerte -. En una, el más flaquito de los dos guachos, uno que tenía el pelo cortito como un milico, lo encara: "¿esa es tu novia?", y le marca a una de las dos pibas, la rubiecita. El flaco le dice que no. Pero bien, eh... no es que se hizo el valiente, le contestó mal, o algo. Y el negro le dice: "menos mal... porque sino te cagábamos bien a trompadas".
El vagón se tambalea para todos lados por la velocidad que toma el tren. La gente pierde el equilibro y se agarra del de al lado, de las bicicletas. Un par se ponen colorados de la vergüenza, se disculpan con el de adelante.
- ¡Ahí me puse loco! - dice el de azul, agarrado con un brazo a la baranda de hierro que está pegada a la puerta. A la altura del bíceps le asoma el tatuaje de una serpiente enroscada a una daga, en tinta china y en trazos muy gruesos -. Se me subió el cocoliche a la cabeza como si me hubiese pichicateado -con los dedos arma una jeringa en el aire-. No sé, papá, no me cabe que apuren a la gente -una gordita con la remera de The Cure, mochila negra en la espalda, juega con el piercing que le atraviesa la lengua. Está
parada en el medio del vagón, con su bicicleta negra y le presta atención a la charla-. Porque si vos sos un guacho que te gusta combatirte está bien, es la tuya, pero este pibe era un pancho... -el de Boca aprueba con la cabeza y se mira en el frente de sus anteojos para el sol, se acomoda un mechón de pelo-. Y como el boncha este se comió los mocos, lo empezaron a bardear mal... "!Qué miras!, ¡Pedazo de puto!, ¡La concha de tu madre!".
El chico se para, se calza los lentes sobre la cabeza, se estira la remera de boca, la barre con las dos manos como si la tuviese llena de polvo. Se vuelve a sentar:
- Que mala leche los pibes estos, loco....
El guarda, enfrente, se da vuelta. Estira la espalda, se apoya contra la puerta del vagón, de frente a la gente, las bicicletas, los dos que hablan a los gritos.
- En un momento uno de los negros se para y una vieja, toda pituca, que estaba al lado de él, se corre asustada y lo deja pasar. El chabón va directo a donde estaba el otro, de espaldas, chamuyando con las minitas. Le toca un hombro y cuando se da vuelta le pega un grito que lo hace saltar del piso. Todos se dieron vuelta. Y ahí lo empieza a bardear, a pedirle plata.
"Vení, la concha de tu madre... ¡mano a mano, vos y yo!", y lo toreaba, se le plantaba. La gente se corrió y se armó un círculo en el medio del vagón.
¿Viste cuando en la tribuna le dejan el lugar a la barra? Así. El negro le tira arrebatos al aire, la quiere pudrir a toda costa. Y siempre cagándose de la risa. "Qué linda putita tu novia", le decía.
- Y el pibe este nada - dice el de Boca, atento.
- Nada, papá. "Esta todo bien", le decía, "esta todo bien", así, con las manos -el de azul imita el movimiento de manos levantadas del flaco aquel-.
Y ahí nomás, de una, el negro le tira un arrebato.
- ¿Lo puso así de una?
- No. El otro esquivo la piña.
- Capaz que era boxeador - el de Boca se ríe.
- No sé si era boxeador o no, pero ahí no aguanté más - el de azul cierra los puños.
- ¿Saltaste?
- ¡Más vale, loco!, ¿como no iba a saltar? - dice el de azul sacado.
- Yo que sé, loco, hay cada uno dando vueltas - el de Boca apoya la espalda en la pared del vagón. Con la punta de los dedos se toma la camiseta de boca a la altura de los hombros y la tira para arriba, la suelta, la tira para arriba, la suelta. Tres veces.
- Yo sí salto, papá - y se puntea el pecho con el índice- si tengo que saltar, salto.
Un muchacho de overol azul, bajito, con una visera de Frigor toda gastada, levanta la vista por sobre el diario, mira al hombre y vuelve a lo suyo. El tren llega a una estación. Se bajan un par y sube un cartero de Oca, todo de violeta. Colgado de un hombro lleva un bolso lleno de sobres de todos los colores.
- ¿Le pusiste un ñoqui? -pregunta el de Boca.
- No. Le puse los puntos. "¡Anda a sentarte a tu lugar!", le dije, marcándole con el brazo su asiento.
El guarda pega el pitazo parado en el andén, mira para adelante, para atrás.
Entra, cierra las puertas del tren, vuelve a asomar la cabeza, presiona el botón verde y las puertas del furgón se cierran.
- Si el boncha me contestaba, aunque sea una palabra así de chiquita -el de azul muestra con la mano que tan chiquita tenía que ser la palabra-, lo rompía todo. Te juro por Dios que lo rompía todo -le da un beso al rosario-.
No me importaba nada.
- ¿Y que hizo el chabón? - el que va sentado tiene que torcer las rodillas para que pase uno que va a sacar su bicicleta, una de las del medio del montón, contra la pared del vagón.
- El chabón me torea un poco - dice el de azul, atento a los movimientos del que está corriendo las bicicletas -, medio que se me planta, el cuerpo duro.
Yo ni pestañaba. Y ahí recula. Se va para atrás y se sienta del otro lado.
- ¿Así nomás? - el que va sentado se lleva a la boca una soguita de plata que le cuelga del cuello. El de la bicicleta logra salir del enredo y encara para la puerta.
- Si, se comió los mocos.
- ¿Y el otro?
- Nada, sentadito, un algodoncito. Ese era más chiquito -y marca la altura con la mano-, pero si me la tenía que dar me la daba, de eso no tenía ninguna duda. Y ahí, el que apuré, me dice: "La cosa no es con vos, hermano". "Me chupa los dos huevos", le digo yo. "Quedate piola porque te rompo todo", le digo de frente mar -al de azul le asoman en la frente los primeros signos de transpiración.
- ¿Los tenías visto? - el que va sentado mata un mosquito que se le posa sobre la rodilla.
- No, no los tenía - baja un cambio el de azul. El tren se vuelve a mover para los costados y las bolitas blancas del rosario le bailotean sobre la panza. Lo agarra y se lo mete entre el pecho y la remera-. Cuando llegamos a la próxima estación, los negros se bajaron.
- ¿Y ahí no hicieron nada?
- No, pero cuando el tren arrancó el guacho al que había apurado me apuntó con la mano y me tiró dos veces -el de azul imita la pistola con la mano, y apunta hacia la cara del de Boca.
- Para, loco, no seas piedra... -el de Boca le baja la mano.
El tren llega a una nueva estación. La gordita del piercing baja con su bicicleta. La boliviana también baja y con las hojas de un palo de agua enorme que sobresale de una de las bolsas le pega en la cara a uno que está entrando.
- Como zafó el pibe que iba con las minitas, ¿no? - tira el que va sentado.
- El chabón no sabía como agradecerme.
Al de Boca le llega un mensaje de texto. Estira las patas, saca el teléfono de unos de los bolsillos de adelante del pantalón, lo abre y lee. Pasa un vendedor ambulante. Saluda a uno.
- Por eso desaparecí por un tiempo, loco. Por precaución.
- Está bien, vieja, hay que cuidarse. Yo haría lo mismo.
El de azul se da vuelta, arma una carpa con la mano y se pone a mirar por la ventana de la puerta. El que va sentado se para:
- Me bajo acá, amigo.
El tren frena. El de azul despide a su compañero:
- Bueno, che, nos vemos cualquier día de estos - y le pega una palmadita en la cara - ¿Vos todo bien, no? - y se pasa el antebrazo por la frente para secarse el sudor.
- Si, todo tranquilo...- dice el de Boca. Se abren las puertas y el pibe baja detrás de una señora que va con una nena de la mano. Antes de perderse de vista se da vuelta y saluda -: ¡Cuidáte, papá! -. El de azul levanta el pulgar.
El de Boca se aleja por el andén. El número diez de su remera, en amarillo, estampado sobre un azul muy fuerte, sobresale entre el grupo de gente que camina pesadamente hacia la salida. El guarda se asoma, mira para adelante, para atrás, pita y cierra las puertas.



*de Mariano Abrevaya Dios mabrevayadios@plussistemas.com.ar

http://hermanosdios.wordpress.com







Los pasajeros del tren de la noche*


*Rodolfo Enrique Fogwill

Para Elvio Vitale


Nadie conoce bien cómo se inició. La primera noticia se supo un jueves, pero eso no demuestra nada: las cosas pudieron comenzar días o semanas antes de aquel jueves de diciembre cuando el mayorista de cigarrillos y el vendedor de diarios de la estación dijeron que volvían los soldados y que esa mañana,
un jueves al comienzo del verano, ellos mismos, juntos, habían visto con sus propios ojos a Diego Uriarte bajando del tren que lleva los tarros de los tambos y trae los diarios del día anterior y los paquetes con los pedidos de los mayoristas. Jiménez del quiosco de revistas y Kentros, el cigarrero, contaron la noticia esa misma mañana y por eso en el pueblo se piensa que fue aquel día que comenzaron a volver, pero todo bien pudo haber comenzado antes, el día anterior, o el jueves anterior, en otro tren, o en el mismo tren, que es el que llega de madrugada y sale de la capital cuando oscurece y por eso lo llaman el tren de la noche.
Que habían visto a Diego Uriarte bajar del tren de la noche, que vieron cómo se despedía de un montón de soldados que llenaban el segundo vagón y que cruzó el andén con otros dos también vestidos con ropa de soldado. Que uno de ellos debía de ser Miguel Sanders -cree Jiménez- y que al otro, uno negro
y menudo, ninguno de los dos lo reconoció, ni Jiménez ni Kentros. Eso contaron. Los tres muchachos, desde la punta del andén, se despidieron de los que pasaban pegados a las ventanillas del vagón saludando y mirando con curiosidad las calles principales del pueblo que ya estaban iluminadas por
el sol, aunque los faroles de la plaza de la estación y los reflectores de algunas vidrieras seguían encendidos. Que los tres muchachos recién vueltos se separaron enseguida y que tomaron cada uno para su lado: Uriarte, por la calle principal, hacia su casa, el morocho que no era conocido trepó el
camino de la vía, se fue yendo para el lado de las quintas, y el otro, que Jiménez dijo debía de ser Miguel Sanders, cruzó los terraplenes y enfiló para el lado de la mina de cal. Kentros a ése no lo reconoció, pero bien pudo ser el muchacho de Sanders, porque los Sanders viven atrás de la loma
blanca, pasando la mina de cal, y para llegar a la casa de la madre de Sanders hay que seguir hasta el final por el camino de las caleras.
Y esa mañana comenzó todo. A saberse comenzó todo, pero bien pudo haber comenzado antes, días atrás o semanas atrás. Esa mañana se lo comentó mucho porque los dos que estaban en la estación esperando la llegada del tren reconocieron a Diego entre los tres soldados que volvían, y Diego Uriarte era un muchacho conocido por todos, porque era el hijo del patrón del buffet del Club Social donde funcionaba el casino, porque había sido capitán del equipo de básquet y campeón de paleta, y porque en el pueblo todos estaban convencidos de que Diego Uriarte había muerto en el frente hacía dos años y hasta le habían hecho unas misas. Por eso, más que por otra cosa, corrió la voz y todos se acuerdan de aquel día y suponen que los soldados comenzaron a volver aquel jueves 5 de diciembre.
Claro que nadie le iba a contar a Diego que lo estuvieron dando por muerto y que le habían hecho misas. Él ha de haber llegado a la casa del padre, se habrá quitado para siempre la ropa militar y en medio de la alegría de la familia y de la impresión por verlo vivo y de vuelta nadie ha de haberle comentado nada y se habrá ido a dormir, cansado del viaje, contento de acostarse por fin en una cama limpia después de tanto tiempo.
En el centro, en la vereda de la confitería y en las mesas de juego del Club Social recién se lo vio aparecer por la tarde del sábado, cuando ya todos conocían que estaba vuelto al pueblo y estaban empezando a olvidar la historia de los homenajes y las misas.
Aunque después no pudo haber faltado alguien que por curiosidad, o por hacer un chiste, hablara de las misas con él, o con los otros que siguieron llegando. Con Sanders no. Los Sanders viven del otro lado de la sierra, más allá de la mina de cal, y casi nunca bajan a este pueblo; hacen compras en el almacén de campo de Santiago Nasar y para fiestas y para bailes se van al otro pueblo, donde la madre de Sanders tiene las hermanas.
Pero a Diego Uriarte o a cualquiera de los que volvieron después, no les debe de haber faltado el curioso, o el bromista, que les hiciera entender que todos en el pueblo, hasta las madres mismas, los habían estado dando por muertos.
Hay cuestiones de lógica: a la madre de Federico Ortiz le consta que recibió telegramas de pésame mandados del ejército, con los bordes del papel teñidos de negro, y que después le vino el cheque con la indemnización para cobrar en el Banco Provincia. Si no todas, bastantes madres han de haber recibido
cheques o telegramas por los parientes muertos. Es lógico: tarde o temprano, la madre de Ortiz, o la de Uriarte -si también ella recibió telegramas o cheques- o cualquier otra madre que hubiera recibido cheques o telegramas, debió de hablar con el hijo de la cuestión, y más de una habrá andado
pensando si la plata del cheque -unos pesos miserables- no tendría que devolvérsela al gobierno.
Pero no consta que la madre de Ortiz ni alguna de las otras lo hayan hablado con los hijos, ni con los conocidos de ellas ni de los hijos. A la cuestión de los telegramas y los cheques se la callaron, tal como se callaron muchas cosas las madres. ¿O fue que adivinaban todo desde el comienzo?
Al comienzo fue el tren del 5 de diciembre, el primer caso que se conoció, aunque todo bien pudo haber comenzado antes. Después, durante aquel verano, los trenes de la noche del miércoles, que llegan siempre entre las cinco y media y las seis menos cuarto de la mañana de los jueves, siguieron dejando soldados de vuelta y muchas madres de soldados, que sabían que a los hijos los iban licenciando, se ponían desde temprano en los andenes a esperar y esperaban, y después, cuando el tren seguía viaje trepando despacito la cuesta de la sierra baja, quedaban en el andén un montón de mujeres llorando alrededor de unos pocos soldados muertos de sueño. Todas llorando: unas por la emoción, porque acababan de recibir al hijo, otras porque se habían puesto a esperar que de ese tren bajara un hijo que no les había llegado.
La guerra tiene esas cosas. Y las madres, que son tan resignadas para traer hijos al mundo y para servir a los hijos de ellas y a los hijos de otras, no pueden resignarse cuando les falta un hijo, y siguieron yendo al andén de la estación a esperar y esperar, muchas con los maridos, o con los otros hijos civiles o con las nueras y los nietos, y así los jueves desde temprano la estación se llenaba de gente esperando la llegada del tren de la noche.
Aunque las últimas semanas, para marzo, o abril, cuando vino la época de las lluvias, muy pocas madres esperaban porque ya a casi todas les había vuelto el hijo.
El último soldado llegó a fines de abril, solo. Fue Sergio Guebel, hijo de los judíos de la semillería. En la estación estaban nada más que la madre de él, unas vecinas, la chica que había sido la novia y Jiménez y Kentros, el cigarrero, que hablaban de la guerra con el padre de Sergio, y contaron que el viejo fumaba un cigarrillo atrás del otro en el andén, empapado por la lluvia, esperando. Parece que Sergio Guebel bajó desde el segundo vagón, besó a la madre que lloraba llorando también él, no tanto por encontrarse
con la familia sino por despedirse de los soldados que venían en el vagón con él, que habían hecho con él toda la guerra juntos y seguramente se bajarían en otros pueblos, en los últimos ramales de este ferrocarril.
A la madre de Guebel no le habían dado pésame ni cheque. En cambio le había llegado una carta del Comando con felicitaciones, porque el hijo, decía la carta, había tenido una acción heroica contra unos tanques. Ver después a Guebel, con su uniforme holgado y viejo, los borceguíes deslucidos, sin medallas y sin siquiera una jineta de cabo o de sargento, hacía pensar que el telegrama decía eso como pudo haber dicho cualquier otra cosa. "Con lo ocurrido, ¿quién puede creer en lo que dicen los telegramas?", pregunta Rienzi, uno que vio a Guebel por esos días en los que anduvo por el pueblo vestido de soldado hasta que le compraron ropa nueva y lo pusieron a trabajar en la camioneta del padre llevando bidones con fertilizantes, bolsas de semillas y comida balanceada para chanchos.
La guerra es una cosa llena de errores. En la batalla del 22 de agosto, por ejemplo, artillería necesitaba bombardear una fábrica Dupont clausurada donde los enemigos almacenaban municiones y remedios, y bombardearon otra fábrica, la Dinam, porque en el plano viejo de la ciudad que estaban tratando de ocupar figuraban equivocados los nombres de las fábricas. ¡Quién sabe cuántos que estaban trabajando en la fábrica habrán muerto por el error de un dibujante que copió mal la guía de la ciudad...! ¡Cientos o miles de personas inútilmente muertas por un error del mapa! El cañoneo de la fábrica Dinam es un ejemplo: tanta destreza de los artilleros y tanto estudio del viento, la distancia, la curva de inercia de los proyectiles y los telémetros y los goniómetros, para volver escombros una fábrica equivocada...
Pero la gente se acostumbra, se amolda. Lo mismo en las ciudades grandes, como en los pueblos chicos y en los pueblos medianos como éste, se amolda.
Cayetano Sain, que hizo una fortuna como revendedor de flores de las quintas, lo explica así: "Yo estaba tratando de dejar de tomar. Tomaba todo lo que quería en las comidas -tomaba vino- pero no probaba un vermut ni una gota de alcohol fuera de las comidas. Un sábado fui a la confitería, a la parte de atrás, y me senté en la mesa de Jesús Noble, otro de los soldados vueltos. Ya había pasado mucho tiempo de la época de las llegadas del tren de la noche, pero a Noble no lo había vuelto a ver. Lo saludé como si nada. Él estaba amistoso conmigo, pero también me saludó como si hubiéramos pasado nada más que una semana sin encontrarnos. Quién sabe fue casualidad, quién sabe él de tanto ver gente en la confitería pensó que me había vuelto a ver también a mí. Tomaba vino blanco, yo me prendí. A la segunda vuelta ya estábamos contando cuentos y hablando de pavadas. Creo que tomé como diez vasos de vino, que no me hicieron nada. Él tomaba a la par, igual que yo.
Estaba medio borracho, le costaba levantarse de la mesa y al hablar medio se le trababa la lengua. Pero a mí fue como sentarme con cualquier otro, como si hubiera estado mi capataz Rogelio en vez de él en la mesa. Se hace una cosa natural... ahora me doy cuenta, es la primera vez que lo hablo... ni a mi mujer se lo conté, ni a Graciela, de tan natural que me pareció verlo...".
Porque las costumbres pueden más que cualquier otra cosa. Según Pugliese, el martillero, las costumbres siempre acaban ganando. Cuenta que un día estaba con su socio viendo una chacra y que Avelino, el socio, quería ir a visitar a un cliente, pero él tenía que volver a la ciudad, entonces le dejó el auto porque Quirós, otro de los soldados vueltos, le ofreció arrimarlo con su camión, un Scania. Dice Pugliese que se sentó en el Scania y que no se hubiera acordado de nada si no fuese porque notó que en el parabrisas,
colgada de la visera que en el camión se usa para tapar el sol, había una medallita de la guerra, esas de níquel con Cristo Vencedor y la cara del General grabada. Dice que se acordó, y que por un momento hasta sintió impresión: "Acuérdense -dice- de que yo era de la comisión del templo, así que estuve en todas las misas, contando la de él, la de Quirós". Pero Pugliese se entretuvo tanto hablando con Quirós sobre radios y radioaficionados que se olvidó de todo enseguida y era como si el que manejaba el Scania fuese su propio socio, Avelino, y no un soldado vuelto.
"Y ojo, que yo ya sabía por la comisión de la parroquia de lo que había pasado en los otros pueblos...", aclara Pugliese.
Aunque uno sepa todo, lo que más pesa es lo que hacen los otros: lo que los otros le colocan frente a los ojos es la verdad y lo demás no cuenta. Hasta Torraga, que no quería que su hija se casara con Horacio, un soldado vuelto con el que había ennoviado de chica, lo reconoce: "No es que pensara que mi chica no lo quería, o que el muchacho fuera malo. Pero cuando Horacio, que venía siempre a casa, me pidió de casarse con ella, le dije que lo necesitábamos pensar, porque yo ya había visto que la hija de Orlando se había casado con uno de los vueltos hacía tres años y no había tenido hijos.
Y la partera, la viuda del doctor Álvarez, que después se casó con ese otro soldado vuelto, Márquez, hacía dos años que quería encargar y no quedaba, y eso que era partera. Era por ese miedo, no por desprecio del muchacho, por lo que le dije que lo tenía que pensar. Pero hoy en día nadie puede oponerse
a que los jóvenes se casen, y si el padre se opone, es peor, se encaman en los moteles de la ruta, y los sábados cuando uno pasa por ahí los ve llenos de gente joven que va en los autos de los padres y uno mira la fila de coches estacionados y ya sabe quiénes son los que están ahí revolcándose entre las sábanas podridas...", dice el vasco Torraga.
Así son las costumbres y la gente se amolda, y más que lo que cada uno puede saber importa lo que los demás le muestran. Ahora se acepta que los jóvenes saquen el auto de los padres y se vayan con las chicas del pueblo al motel de la ruta, a medianoche, los viernes y los sábados, y a los mismos que
cuando estaban de novios con la que ahora es su mujer ni se les hubiera cruzado la idea de hacer esas cosas dejando el auto a la vista de todos, frente a la ruta, ahora permiten que las hijas vayan al motel como quien va a la plaza. Y un hombre como Pugliese, que estuvo en la misa que le hicieron a Quirós y hasta Avelino sabe perderse las noches jugando al póquer con Diego Uriarte, que no se casó y es un timbero empedernido que derrocha en las mesas todo lo que durante el día se gana atrás del mostrador, en el buffet del mismo club.
Tampoco ellos han hecho nada para llamar la atención. Nadie habla de que hayan disimulado, pero tampoco se ha visto que naciera de ellos algo que llamara la atención de la gente, como si ellos mismos hubiesen sabido -tal vez sabían- que con el tiempo todo el pueblo daría por natural tenerlos con
ellos, a fuerza de amoldarse. Alguna vez se los ve juntos, de a dos, de a tres, por esas casualidades que suceden. Marina Echagüe una vez fue a la carrera de autos para llevar a los alumnos del instituto y vio que en la curva, donde la mayoría de los muchachos jóvenes quiere ponerse para ver cómo los autos preparados entran a toda máquina, clavan los frenos, rebajan a segunda y salen derrapando, estaba Federico Ortiz y que cerca de él estaba Diego Uriarte con una barra de hombres del Club Social, y que a un paso de allí también estaba Juan Molina, que era otro de los muertos de la guerra.
Tal vez fuera casualidad, pero dice Marina que cuando la gente se adelantó para sacar el coche de Rubolino que se había ido contra los alambrados, los cuatro -Diego, Juan, Federico y Rubolino- quedaron juntos hablando entre ellos como amigos.
Hay veces -fiestas de bautismos, inauguraciones de negocios, casamientos- en las que en un lugar cerrado se encuentran dos o más de ellos, y entonces no ha de faltar quien los mire hablar y divertirse entre ellos y vuelva a pensar.
Mucho se pensó cuando se supo que esto no había pasado en otros pueblos. La noticia llegó por gente de la parroquia, que fue a una asamblea en Coronel Insúa, habló el tema y los de Insúa se asombraron, y entonces se pusieron a averiguar y todos terminaron sabiendo que nada más a este pueblo habían
vuelto todos los soldados. En esos días dio ganas de mirar qué hacían ellos, si cabildeaban juntos, o comentaban entre ellos algo, pero nadie les notó nada diferente. Una vez más -se ve- confiaron en que con el tiempo también el hecho de que esto nada más ocurriera en el pueblo se iba a olvidar.
Y tuvieron razón, porque con los años todo se olvidó. En un tiempo en el que muchas parejas se ponen a edificar casas, a hacer viajes afuera, y pasan la noche en fiestas para copiarse las costumbres y hacerse ver la ropa y mirarles a los otros la ropa o las cosas nuevas que siempre estrenan, las parejas sin hijos son cada vez más comunes y no es raro que ellos, que no son más que una parte de tantas parejas sin hijos que se la pasan mostrándose la ropa, tampoco tengan hijos. Total, chicos siempre siguen naciendo.
Los que nacieron el verano cuando la vuelta de soldados comenzó, deben de andar ahora por los diez años y seguro que no saben nada de ellos. Para estos chicos, todo lo de la guerra es un cuento de viejos y cuando hablan con uno de ellos, cuando por caso los sobrinos de Ortiz o de Vigliani se quedan con el tío, juegan como si estuvieran con cualquier otro y los tíos los alzan en brazos, o los llevan al circo, a la calesita o al cine cuando hay películas permitidas como cualquier tío del pueblo se ocupa de pasear a
los sobrinos chicos. Así estas criaturas crecen sin saber nada, iguales que los grandes, que saben, pero que andan por ahí sin darse por enterados de lo que estuvo pasando todos estos años.
Por eso nadie los va a enterar, y los chicos van a crecer, van a vivir, van a hacer otros hijos y se van a morir sin saber estas cosas, aunque muchos se las escriban y las guarden para ver si pasados los años a alguien le pueden interesar.
Morizzi es profesor en el colegio: llegó como suplente por unos meses, se entusiasmó y se quedó en el pueblo. Tiene diploma de filosofía, le gustan las letras y se pasa los días libres y las vacaciones juntando escritos de la gente y armando los concursos de la secretaría de cultura del municipio.
Él puede confirmar esta impresión de que los chicos de ahora nunca van a saber lo que pasó. "Es -dijo una noche en el bar- como con los peces: podrán saber de todo, pero lo último de lo que un pez se entera es de que vive en el agua..."
-Hasta que alguien lo pesca... -razonó el turco.
-Claro -contestó él-, pero entonces ya es un pescado, y bien de poco le va a servir saber que se pasó la vida en el agua...
Cuando no hay viento, en las noches sin viento de verano, y también en invierno, antes de las tormentas, desde cualquier lugar de la ciudad se puede oír el paso de los trenes. A las doce pasa el Norteño, iluminado, porque siempre va llevando turistas de lujo que justo en el momento de cruzar por el pueblo están de sobremesa en el gran coche comedor. A la una y media pasa el Rápido, un tren de carga que viene vacío y que a pesar del nombre pasa despacito para enganchar sin riesgo el cambio de las vías. A las cuatro está el Mixto, que sale a las seis de la tarde desde la capital, con vagones de carga y otros de pasajeros. Ése no para en el pueblo, pero el guarda saluda hamacando el farol verde y colorado cuando cruza por la casilla del señalero que le hace los cambios. Todo el pueblo conoce y sabe oír esos trenes y a veces da el temor, al despertar sobresaltado a medianoche, de que un tren que llega de repente no sea el Norteño, ni el Mixto ni el Carguero de las cuatro, y pueda ser un tren nuevo, viniendo en dirección contraria, y se pare en el pueblo soltando un largo pitido triste y vaya arrancando despacio, como con sueño, camino de la capital, y se los lleve a todos, otra vez, para siempre.



Rodolfo Enrique Fogwill nació en Buenos Aires en 1941. Es sociólogo, fue profesor titular de la Universidad de Buenos Aires, editor de una legendaria colección de libros de poesía, ensayista y columnista especializado en temas de comunicación, literatura y política cultural. El cuento "Muchacha punk", que recibiera el primer premio en un importante certamen literario en 1980, lo hizo abandonar su carrera empresaria y comenzar, según sus palabras, "una trama de malentendidos y desgracias" que lo llevaron a su actual "oficio" de escritor.
Textos suyos integran diversas antologías publicadas en Cuba, México, España y Estados Unidos. Entre sus obras están: El efecto de realidad (1979), poemas; Las horas de citas (1980), poemas; Mis muertos punk (1980), cuentos; Música japonesa (1982), cuentos; Los Pychyciegos (1983), novela ;
Ejércitos imaginarios (1983), cuentos; Pájaros de la cabeza (1985), cuentos; Partes del todo (1990), poemas; La buena nueva (1990), novela; Una pálida historia de amor (1991), novela; Muchacha punk (1992), cuentos; Restos diurnos (1993), novela; Cantos de marineros en las pampas (1998); Vivir
Afuera (1998), novela.


*FUENTE: http://www.abanico.edu.ar/2005/07/fogwill.tren.htm




Correo:

El solitario Capitán del Irizar*


El adjetivo de solitario puede ser una referencia despectiva o todo lo contrario: Una apreciación de excepción porque "el resto" de los mortales consideran que es el único que hace lo correcto.
Para el caso, podría ser que el adjetivo por excepción sea el que le quepa al Capitán del Rompehielos Almirante Irizar. No importa ni su historial militar ni su responsabilidad con lo que haya sucedido a bordo de la nave en este accidentado viaje. Lo que importa es que él se quedó a bordo de la nave.
Lo lamentable es que diversos periodistas de nuestros "esenciales" programas porteños, tanto de radio como de televisión, se han mofado de la actitud. Petinatto, haciendo una cargada con un señor de baja estatura dentro de una caja de cartón que simulaba ser el Irizar. Otros diciendo que era un "boludo" por haberse quedado a bordo.
¿Qué nos pasa que somos tan desgraciados en resaltar negativamente los valores que debemos recuperar para nuestra Sociedad?.
El Capitán no abandonó el barco y lo despreciamos. El máximo responsable de la seguridad de los locales nocturnos del municipio mas populoso de la Argentina, Buenos Aires, se quedó a bordo hasta que hubo que echarlo. Hoy vuelve a aparecer entre candidatos y candidaturas y nadie dice nada.
No recuerdo si solo renunció o si también se pegó un tiro, pero el Presidente de Japan Airways dejó su lugar en el mismo instante en que se supo que el avión de la empresa estrellado con 450 personas a bordo fue por falta de mantenimiento (circa 1985). El Capitán del Titanic se hundió con su barco.
Él era inglés, seguro que decimos que fue un caballero. Del Japonés, seguro que decimos que tuvo honor porque era japonés. Del Intendente que hubo que echarlo y ahora vuelve a las andadas, no decimos nada, apenas que no supo manejar las respuestas mediáticas y políticas.
Del Capitán del Irizar, un caballero en esta situación, hemos dicho que es un boludo. Seguro que esos mismos, si el accidente hubiera ocurrido por un trabajo mal realizado y una coima entre medio, seguro que en el micrófono harán un escándalo y, fuera de micrófono, adjetivarán de vivo al que se quedó con el cambio.


*de Jorge de Mendonça. jorgedemendonca@gmail.com
- Abril 14 de 2007 - DNI 14.381.615 - Ingeniero White
- Buenos Aires


*

Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple. Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable) y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve (alrededor de 2000 caracteres).

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Wednesday, March 21, 2007

PODER ELEGIR HACE FELIZ

NUESTRA INFELICIDAD*



Nuestra felicidad no nos pertenece. La creamos no con las herramientas que nos son propias, sino con las que nos prestan. Y no depende como el siglo quiere hacernos creer de lo que poseemos, sino de lo que damos.
Puede ser una ingenuidad, pero ciertos antiguos saberes son tan ingenuos como el que un abrazo es más necesario que el pan, y que la sonrisa del amado calienta el alma en el invierno.
La felicidad no es una carcajada necesariamente. Sucede en una capa más profunda y es capaz de serenar los océanos del infortunio.
Para ser feliz es necesario ser generoso. Saber dar y saber recibir.
Una mujer que cocina para su hombre, el padre cansado que se fuerza a estar un ratito más a pesar del dolor de cintura, el muchacho que resigna unas tardes a acompañar la tragedia de su amigo. Hallan todos ellos una felicidad de melodía a media voz, la tranquilidad de estar donde hacen falta.
Pero necesitan, para poder ejercer su cometido de acompañantes, la retribución del reconocimiento.
Trabajar por la felicidad de alguien que nos ignora es un sendero que desemboca en la angustia. Y aquí acostumbramos considerar tonto a quien no requiere alguna clase de paga, y acostumbramos denigrar los trabajos desinteresados. Si no se pide nada a cambio, pensamos que debe de ser algo que no tiene valor.
Es cierto, no tiene precio. Es inapreciable lo que unos hacen por otros cuando se atreven a dar desde las entrañas, cosa nada fácil.
Una mujer que acaricia a su hombre dormido es feliz. Una señora que pone la mesa con las mejores tazas para recibir a sus amigas. Un hombre que enseña a su vecino cómo cambiarle el líquido de freno al automóvil es feliz.
La felicidad florece bajo los techos de chapa, estalla en el patio de una escuela, se enciende en una oficina. No tiene edad ni condición social. La llevan los privilegiados que son capaces de convidar con lo que tienen.
Quien es feliz porque lo envidian, retrasa unos momentos el salto hacia el abismo. Quien se alegra por el llanto de alguien, detiene un minuto solamente el roer de las orugas. Mentirá ser feliz el malvado, se mentirá a si mismo, hará la pantomima, montará su obra teatral. No hemos de darle fe. No le creeremos.
Pero mientras tanto todo nos lleva a la desdicha. La veneración del cinismo, la confusión de maldad con inteligencia, el mandato de arrebatar lo que no está fijado al suelo. Todo nos lleva al blindaje y la desconfianza. O somos ladrones, o tememos ser despojados.
Creemos que poseemos lo que guardamos, y somos esclavos de lo que nos negamos a dar.
La mujer no quiere ser usada, y se niega el privilegio de atender a su hombre. El hombre no quiere que la mujer lo domine, y se niega el privilegio de atenderla. Aferrados a nuestras mezquinas posiciones, amurallados todos, profunda, dolorosamente infelices. Pero eso si, indiscutiblemente dueños, patrones y propietarios de nuestra infelicidad.


*de Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com





Poder elegir hace feliz...



El cielo entre durmientes*



*Humberto Costantini


Ni un alma por la calle. Como si el sol de la siesta cayendo a pique y después derramándose por todos lados, hubiera empujado a bichos y gente a quién sabe qué escondidos refugios, adonde el sol no puede penetrar, pero ante los cuales se queda montando guardia, rabioso y vigilante como un perro en acecho.
Por la calle vamos Ernesto y yo. Hace cinco minutos, un silbido me arrancó de la sombra de la glicina y me mostró entre dos pilares de la balaustrada un rostro enrojecido y contento. No hubiera sido necesario que me dijera "¿salís?" con un grito breve y exacto como un pelotazo. Yo lo estaba esperando, o mejor dicho yo estaba esperando un pretexto cualquiera para dejar aquella modorra del patio adonde me llegaban ruidos lejanos e incitantes entreverados con el aleteo de algún mangangá.
Por eso no le contesté nada y en seguida estuve con él en la puerta. Se sabe que saldríamos a caminar. Ernesto es así y nuestros doce años no soportan otras tratativas que ese "¿salís?" liso y directo viniendo de un mechón caído sobre los ojos, de una transpirada camiseta amarilla y de unas ganas de hacer muchas cosas que le brillan en la mirada.
Un saludo "¿qué hacés?" y caminamos. El agua de la zanja, un agua barrosa, oscura, caliente, cubierta de protuberancias verdes como el lomo de un sapo, se agita por momentos a impulso de invisibles zambullidas o respira a través de unos globos lentos, pesados, que levantan nuevas ampollas en su pellejo y hacen un extraño ruido de glogloteo como si ya estuviera por soltar el hervor.
Caminamos. La tierra quema en los pies y es lindo sentir ese mordisco cariñoso, de cachorro, con que la tierra nos juguetea por las pantorrillas. Pero más lindo es no sentir nada de eso, sino esas ganas locas de meterse en la tarde como en una selva. ¿No es cierto, Ernesto?
Caminamos. Un aguacil grande y rojo viene a despedirnos, pasa zumbando a nuestro lado y siguiendo la línea de yuyos que bordea la zanja llega hasta el puente de la esquina y vuelve volando a toda máquina amagando un encontrón. —¡A que no lo agarrás!
Caminamos. Las cuadras del barrio quedan atrás. Los paraísos se cambian en plátanos y después otra vez en paraísos. Flechillas, lenguas de vaca, huevitos de gallo. Esta es otra zanja, no la nuestra. ¿Habrá ranones por aquí?
Caminamos. ¡Aquella montaña! ¡A saltarla! La sangre nos golpea en el pecho y en el rostro. La vida es una alegría retenida en los músculos y es ese olor a sol, a sudor y a piel caliente que viene de la ropa de Ernesto.
Caminamos. Ernesto sabe de muchas cosas. De trabajos, de aventuras, de casas abandonadas y de extraños nombres de calles. Mientras caminamos me habla. Me cuenta un disparate y yo me río. Me río como un loco. Me río tanto que Ernesto se contagia de mi propia risa y empieza a reírse él también. Le salen lágrimas de los ojos, se aprieta el costado, no puede parar. Yo lo miro y me da más risa todavía verlo reír. Caminamos tambaleantes, empujándonos, atorándonos de risa. La risa se nos atropella en la boca, nos crece incontenible por todos lados, nos acompaña por cuadras y cuadras esa risa sin por qué, como si una bandada de gorriones enloquecidos nos estuviera siguiendo.
La esquina. Otra cuadra. La risa. Ladridos detrás de un alambre. Otra cuadra. Magnolias, jardines, postes del teléfono. Otra cuadra. Las alpargatas de Ernesto levantando el polvo en las veredas. Otra cuadra. El cielo, la soledad de la siesta, el silbido de una urraca. Otra cuadra, otra cuadra...
Apoyo de pronto mi mano en el hombro de Ernesto y señalo el terraplén del ferrocarril. —¡A ver quién llega primero!
Salimos como balas. Una ametralladora de pasos y el crujido de los terrones resecos. Oigo el jadeo de Ernesto y apenas veo su camiseta amarilla pegada a mi costado. Me pongo enormemente contento cuando dejo de verla y cuando siento que el jadeo va quedando atrás. Apenas por un par de metros, pero llego primero arriba. Y desde arriba lo miro triunfante.
Ernesto tiene la cara negra de tierra y un sudor barroso le forma ríos en la nuca y la espalda. Yo debo estar igual porque en la manga que me pasé por la frente queda una gran mancha negra y húmeda.
A Ernesto se le ocurre caminar por la vía y vamos pisando los durmientes o haciendo equilibrio sobre los rieles. Lo más lindo son los puentes. Cuando allá abajo vemos la calle entre los durmientes deslizándose como un río. Algunos son muy altos y hay que pisar bien para no caerse. Yo camino despacio, aparentando indiferencia, pero sintiendo en todo momento un ligero vértigo que me obliga a clavar la vista en mis pies, a calcular cada pisada, hipnotizado por ese lomo de tierra que se mueve sin cesar debajo mío.
Ernesto, en cambio, se mueve con maravillosa soltura. Me habla, grita, se da vuelta, corre... Es imposible seguirlo. Anda por ese andamiaje de hierro, madera, viento y cielo como por el patio de su casa. No digo nada, pero pienso que estamos a mano con lo de la carrera.
Llegamos a un puente de poca altura y como viene un tren decidimos verlo pasar desde abajo. Descendemos la pequeña cuesta y nos ubicamos a un costado del puente. Oímos el bramido del tren que se acerca y luego un ruido infernal que hace trepidar toda la tablazón. Las vías parecen curvarse bajo las ruedas. Un pandemonio de vapor, chispas, truenos y aullidos que nos sacude hasta las entrañas. La verdad, sentimos un poco de miedo y deseamos que venga otro tren para reivindicarnos.
Las vías pasan a menos de tres metros sobre la calle. Con un buen salto es posible alcanzar los durmientes y colgarse de allí como de un pasamanos. La idea surge como una pedrada y casi de los dos a un tiempo. Quedarnos colgados cuando pase el tren.
La tarde es un desierto de sol y tierra enardecida.
El cascabeleo de algún lejano carro de lechero y el canto metálico de la cigarra no cortan el silencio, sino que lo hacen más denso aún, más expectante.
Esperamos el rumor que nos anuncie la llegada de un tren. Los minutos transcurren lentos en el calor sofocante del reparo que forman las paredes del puente. Se mastica un yuyo o se sube de vez en cuando a mirar el reverbero distante de las vías.
—A no soltarse, ¿eh?
—No, a no soltarse.
De pronto llega. Es apenas un murmullo perdido entre cien murmullos iguales, pero para nosotros imposible de confundir.
Con cierta parsimonia nos preparamos. Frotamos las manos en la tierra, ensayamos un salto, otro salto. Subimos a verlo, ya está cerca.
Tomamos posiciones.
—¡Cuando yo diga saltamos!
El silencio, avasallado ahora por aquel torrente que se agranda y se agranda. Nos miramos y miramos los durmientes allá arriba.
—A no solt...
—¡Ahora!
Me falla un salto. Al segundo estoy arriba balanceándome todavía por el impulso. Ernesto ya está allí, firmemente prendido. Me guiña el ojo. Quiere decir algo, pero no lo escucho porque un ruido ensordecedor me oculta sus palabras. —¿No quemará la locomotora?—. Ya viene. Allí está. Hierros, fuego , vapor y un ruido de pesadilla.
No sabemos cómo fue. Cuando queremos acordarnos los dos estamos a diez metros del puente, mirando cómo los últimos vagones se deslizan haciendo oscilar las vías.
La tarde se nos acuesta entera encima de los hombros. Nos acercamos al puente, cabizbajos, avergonzados.
—¡Vos te soltaste primero!
—¡Tenías una cara de miedo vos!
Otra vez el silencio. La sierra sinfín de la cigarra nos chista y se ríe de nosotros. Estamos agitados, desfigurados por el calor y la excitación pasada.
—Si vos te quedabas, yo me quedaba...
—Yo también, si vos te quedabas, yo me quedaba.
Nos tiramos al suelo para esperar otro tren. La tierra pegándose a la piel mojada. El reverbero de la calle o quizás las gruesas gotas de sudor que me empañan la vista. Ernesto hace garabatos con una ramita.
Y el tiempo que se desliza silencioso sobre las vías como un tren infinito formado por el latido de nuestros corazones.
La cigarra. Un gorrión con el pico entreabierto y las alas separadas. Los ladrillos del puente y allá a lo lejos una pared blanca que nos saluda como un pañuelo.
—Un, dos, tres... (antes de que cuente veinte aparece), cuatro, cinco...
Silencio. Las voces de la siesta.
Ahora sí. Es un tren este. El rumor lejano pero inconfundible. Nos ponemos de pie. Ninguno dice una palabra. El temor de soltarse y la decisión de permanecer hasta el fin. El contacto de la tierra caliente en las palmas de las manos.
—¡Cuando yo diga!
El ruido que crece segundo a segundo. Ernesto se agazapa para saltar. —¡Ahora!, digo, y salto con todas mis fuerzas.
El ennegrecido durmiente queda aprisionado entre mis manos. A un metro de mí, Ernesto se columpia en el suyo.
El ruido ensordecedor. La cara roja de Ernesto entre sus dos brazos en alto. Su camiseta amarilla y su pelo caído sobre la frente.
Terremoto de hierro, vapor y chispas. El ruido infernal. El puente que se hunde con el peso del tren. Un miedo espantoso. Pero estamos colgados todavía.
Me doy cuenta de que estoy gritando a todo lo que doy. Ernesto también grita y patalea y me mira gritando y pataleando como un loco.
El tren no termina nunca de pasar. Las ruedas a medio metro de las manos. Una montaña encima de mi cabeza. El calor, el ruido, Todavía no sé si voy a quedarme hasta que pase todo. Y grito para darme coraje y también porque es necesario gritar. Lo veo a Ernesto congestionado, enloquecido, con las venas del pescuezo hinchadas por los gritos y por el esfuerzo.
Gotas de sudor se me meten en la boca. –No doy más, me quedo hasta que se quede Ernesto. –No doy más, me quedo hasta que se quede Cacho..
¿Cuánto faltará todavía? La cara de Ernesto gesticulando y escupiendo sudor. Sus piernas tirándome patadas. ¿Cuánto faltará todavía? Grito y lo pateo para hacerlo bajar. ¿Cuándo faltará todavía? El ruido. La vibración del puente metiéndose hasta los tuétanos. ¿Cuánto faltará todavía? Los sesos a punto de estallar. Borrachera de ruido, calor, alaridos y miedo. ¿Cuánto faltará todavía?

* * *

Algo dulce que nos acaricia los brazos. El tren que se aleja y el cielo azul a pedazos entre los durmientes.
El silencio que crece de la tierra. El silbido lejano de la locomotora.
Seguimos colgados y nos miramos sonriendo.
La tarde canta en la voz de las cigarras.
¿Te acordás Ernesto, cómo cantaba?




Humberto Costantini nació en Buenos Aires en 1924, y murió en la misma ciudad en junio de 1987.
Poeta, narrador y dramaturgo, Costantini ejerció a lo largo de su vida, junto a su casi secreta labor de investigador científico, los más diversos oficios: veterinario en pueblos de campaña, oficinista, corredor de comercio, ceramista, etc. Estas actividades le ayudaron a profundizar en el conocimiento y los matices que forman las capas medias de nuestra sociedad, con cuyos caracteres y lenguajes enriqueció su prosa.
Heredero del grupo de Boedo y de la preocupación social que lo definiera, Costantini participa y milita en las revistas literarias de izquierda de la década del 50 en las que se manifiesta de manera polémica contra el populismo y el pintoresquismo naturalista. Es por entonces cuando publica sus primeros cuentos, de temática realista y estilo expresionista. A lo largo de su obra, Costantini construye una personalidad literaria definida, la cual se vale de distintos elementos, como ser los símbolos y las alegorías, los monólogos interiores de sus personajes, la literatura fantástica, el realismo mágico, el costumbrismo y hasta la mitología clásica, para abordar la que fuera, en definitiva, su principal obsesión: la alienación del hombre en una sociedad hostil. Una de las características de su estilo es la de llevar a sus personajes a situaciones límite, exasperando la realidad en grotesco.
Costantini fue una influencia notable entre los jóvenes escritores de la década del 60.
De por aquí nomás (1958); Un señor alto, rubio, de bigotes (1963); Tres monólogos (1964); Cuestiones con la vida (1966); Una vieja historia de caminantes (1966) y De dioses, hombrecitos y policías (¿?) son algunas de sus obras más recordadas.

*Fuente:
http://www.abanico.edu.ar/2004/08/cielo.htm





Miércoles, 21 de Marzo de 2007
La vida, ese tupper*


*Por Celeste Galiano, Fabricio Simeoni y Federico Tinivella

"Quisiera ser tupperware para poder conservarte"
Salvador Trapani



Sin precintos ni avatares, pasarse la vida entre paredes de plástico resulta frágil.
Esperar cierto destape y seguir enhiesto. Sentirse fiambrera, cumplir el ciclo desde un recipiente, nacer, comer, reproducirse y morir en el cubículo inesperado de la conservación de la especie.
El señor Earl S. Tupper no podía imaginar el furor que iba a causar su invento cuando en 1946 pergenió el famoso tazón maravilla. Nada tuvieron que ver -y cabe la aclaración- el joven ni la mujer maravilla. Aunque sabemos perfectamente que don Earl pasaba horas escuchando wonderful world con dos
pocillos de porcelana en las orejas, para amortiguar el eco.
El "tupperware", que significa "mercancías de Tupper", permanece desde entonces entre nosotros, ayudando a la preservación de los alimentos. Y es que sirve para todo: congelar comidas preparadas, no preparadas, no comidas, congelar comidas congeladas y descongelar, sirve también para no congelar
absolutamente nada.
Guardar restos en la nevera y nevera en los restos y transportar los alimentos sin riesgo de que se desparramen. Por esta razón, el tupper cada vez viaja más a la oficina, a tu casa, a la luna y hasta se puede plegar para transportarlo en una riñonera, bolsillo o estuche. Humilde y hermético, comparte el don de los hombres sabios, el silencio.
Quitar el aire es su secreto; así ama, así mata, preserva ocultando.
¿Discreto por convicción? No, opaco por naturaleza.
70 y 30. 70 y 30. Cerrar un tupper con precisión exige pocas artes y mucha ciencia: 70% de fuerza en la mano izquierda y un 30% de la derecha, como disparar una 9 milímetros pero con mayor sutileza.
Danger. El uso de un tupper nuevo sin lavar imprime un sabor a momia irremontable, un gusto empalagoso difícil de explicar parecido a respirar pelusa de aspiradora mezclada con polvo de rincón. No olvidar, los tupper se curan como el mate, las ollas de hierro y las personas -a veces, claro.
Para apoderarse de algo uno debe crearlo cuidadosamente, pensó Confucio. Y Earl S. Tupper, con paciencia, aprendió a conquistar el mercado mundial de la practicidad. Jamás aceptó una campaña demasiado agresiva para promocionar sus ingeniosos ghettos atmosféricos. La guerra no se juzga, se evita.
¡Llame ya y obtenga 1000 tuppers, no causan sobredosis! Ni mangueras para enrollar, ni fajas reductoras, ni baba de caracol se ofrecen por más de dos unidades. Scheherezade y las 1001 noches, usted y los mil tupperware se animan al millar. La magia del vacío. Guardar significa amar, cuidar con
persistencia, exhalar protección y volverse querible. ¡Guarda!
De todos los colores y de ninguno, el tupper juega al espejo, caja de trucos. Camuflaje, supervivencia, en la Naturaleza todo lo importante lleva tiempo.
Earl intuyó que los vacuos eran tan importantes como los llenos y concibió un objeto que ordenara atesorando. Quien ordena es poderoso y el poderoso elige.
Poder elegir hace feliz. Sólo se trata de durar, pensó Earl S Tupper cuando corría presuroso hasta el lavabo. De niño la fobia social lo había tomado de la cintura como lo hacía su novia Caterina Mc Intoch en las tardes chorreadas de crema de maní, en las costura de los campos de Conectitut.
Ella lo aferraba de atrás y al oído solía susurrarle versos de Roco Sumbaba, un poeta africano que había viajado hasta el país del norte escondido en un barril de cacahuates desde Kenia. Le decía entonces Caterina "la selva me quema los labios, la lengua, se quema, se quema, se quema ahí", todos poemas escritos por Sumbaba en su viaje de exilio. Textos que se habían convertido en lectura obligada en el sur de Tenesse, de donde era oriunda Mc Intoch.
Esos poemas habían cavado hondo en el desierto mental de Earl. Entendía que el viaje de Roco, su encierro, lo habían conservado en buena forma. Comenzó a pensar que aquello que es sometido a un encierro perdura. Recordaba ahora a su abuela Murdel que permaneció cinco años en el baúl de un Buick, alimentada solo con insectos verdes. Los ancianos del pueblo dijeron, al verla salir, en un descampado, de aquel baúl abierto, que ella pensó cerrado esos cinco años, que se veía más joven.
Sólo se trata de durar, pensó Tupper una vez en el lavabo y aquella idea tomó forma de envase plástico, aquí todas las bolsas son de cartón, no como en Argentina. El plástico es un polímero que protege los alimentos, no como el cartón que les transfiere su aroma y humedad, sintetizó Earl en su cuaderno de anotaciones. Al instante corrió desnudo hasta el jardín, tropezó con el triciclo de Michael su nuevo amante, que dormía después de una borrachera y gritó "plastic", plástico en castellano. He ahí el comienzo de una relación perdurable entre los humanos y su vianda, hasta la llegada del freezer, asesino del tupper, no de su esencia, que todavía olemos en los poemas de Sumbaba.



*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-7811-2007-03-21.html





Intima*


Yo te diré los sueños de mi vida
en lo más hondo de la noche azul...
Mi alma desnuda temblará en tus manos,
sobre tus hombros pesará mi cruz.

Las cumbres de la vida son tan solas,
¡tan solas y tan frías! Yo encerré
mis ansias en mi misma, y toda entera
como una torre de marfil me alcé.

Hoy abriré a tu alma el gran misterio;
ella es capaz de penetrar en mí.
En el silencio hay vértigos de abismos:
yo vacilaba, me sostengo en ti.

Muero de ensueños; beberé en tus fuentes
puras y frescas la verdad; yo sé
que está en el fondo magno de tu pecho
el manantial que vencerá mi sed.

Y sé que en nuestras vidas se produjo
el milagro inefable del reflejo...
En el silencio de la noche mi alma
llega a la tuya como un gran espejo.

¡Imagina el amor que habré soñado
en la tumba glacial de mi silencio!
Más grande que la vida, más que el sueño,
bajo el azur sin fin se sintió preso.

Imagina mi amor, mi amor que quiere
vida imposible, vida sobrehumana,
tú sabes que si pesan, si consumen
alma y sueños de olimpo en carne humana.

Y cuando frente al alma que sentía
poco el azur para bañar sus alas
como un gran horizonte aurisolado
o una playa de luz, se abrió tu alma:

¡Imagina! ¡Estrechar, vivo, radiante
el imposible! ¡La ilusión vivida!
Bendije a dios, al sol, la flor, el aire
¡la vida toda porque tu eras vida!

Si con angustia yo compre esta dicha,
¡bendito el llanto que manchó mis ojos!

¡Todas las llagas del pasado ríen
al sol naciente por sus labios rojos!

¡Ah! tú sabrás mi amor; mas vamos lejos,
a través de la noche florecida;
acá lo humano asusta, acá se oye,
se ve, se siente sin cesar la vida.

Vamos más lejos en la noche, vamos
donde ni un eco repercuta en mí,
como una flor nocturna allá en la sombra
me abriré dulcemente para ti.



*De Delmira Agustini.

*Fuente: http://www.patriagrande.net/uruguay/delmira.agustini/index.html





Correo:

*

Queridos amigos, los invito a enviar uno o dos poemas de su autoría escritos para Frida Khalo, máximo 30 líneas por poema.
Tres líneas de currículum del autor, incluyendo país, ciudad y fecha de nacimiento. Todo en archivo adjunto.
El encabezado deberá decir Poema para Frida Khalo.
Enviar a los correos: linajes-editores@att.net.mx con copia a linazeron@yahoo.com

La recepción máxima de los poemas será el 15 de abril de 2007. .

El libro será en homenaje al centenario del natalicio de la pintora y será editado por una dependencia gubernamental, la cual dará a conocer a los poetas seleccionados en el mes de mayo.
Será presentado en un acto en la Delegación Coyoacán con asistencia y lectura de los poetas que puedan asistir.


Dear friends. I invite you to send 2 poems dedicated to Frida Khalo, if you have. Maximum 30 lines per poem. Please Send a short curriculum of 3 lines with country, city and date of birth, everything in attached mail. the poems sent in English will be translated the Spanish.

The book will be in tribute to the centenary of birth of the painter and will be published by a governmental dependency. The poems you would received until maximum the 15 of April.

Please send all to linajes-editores@att.net.mx with copy to linazeron@yahoo.com


Regards and a lot of hugs

*Lina Zerón
www.linazeron.com


*

Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple. Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable) y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve (alrededor de 2000 caracteres).

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