ESTACIÓN CORBETT


InvenTren.




Minotauro al sol*



¿Será entonces la ausencia
mi patria verdadera?

¿Será la arena inmóvil
el único paisaje?

El laberinto no es como contaban
las antiguas leyendas.

Es sólo una extensión interminable,
un cielo gris sin puertas;
sólo tiempo y distancia,
entrevisiones
de algo que nunca está,
esperanzas truncadas
y un viento frío. Ecos
de nombres ya olvidados.

Cierto: No hay muros, pero
la libertad es también un espejismo.



*De Sergio Borao Llop. sbllop@gmail.com
http://sergioborao2011.blogspot.com/
https://www.facebook.com/Sergio.Borao.Llop






Estación Corbett





Vals Lejos de Ti*

[vals compuesto por Juventino Rosas (hace algunos años)]



Siempre había querido demostrar que la Tierra era redonda, pero alguien ya se le había adelantado en la idea, y ya lo habían hecho. Había querido demostrar, entonces, que era el Sol quien se encontraba en el centro del sistema planetario, y que al rededor de él orbitaban los planetas, y que no era la Tierra el centro del Universo, pero algún tiempo atrás alguien más ya había tenido la misma idea, y ya era cosa sabida.


Después se le ocurrió que el Universo pudiera estar en expansión, creando nuevo espacio-tiempo y haciendo que la luz que lo recorre se estirara tendiendo a verse roja, y que si lograba probar esto, propondría que si el Universo se expande, era porque en algún momento estuvo todo junto, y después explotó dando origen a todo... Pero notó que esta su idea ya la habían tenido tiempo atrás otras personas, y decidió dejar de lado las teorías astronómicas y probar con las matemáticas. Tuvo la idea de intentar demostrar que los números naturales, siendo infinitos, podían estar inmersos dentro de los números enteros que también son infinitos, y que además, estando los naturales dentro de los enteros, podía encontrarse una función que demostrara que a pesar de esto, existían tantos números naturales como números enteros hay; pero le bastó con leer un par de libros para darse cuenta de que esto también era ya sabido.


Un día mientras paseaba, le vino a la mente la idea de que las especies biológicas podían heredar características por medio de variaciones en el material genético, y no así por el simple uso o desuso de alguna de sus partes del cuerpo, y decidió nombrar a estas unidades de herencia como genes, y demostrar que si una jirafa estira mucho su cuello para alcanzar comida, esto no afecta de modo alguno los genes, y no hereda el cuello largo a sus hijos; pero cuando terminó de escribir su teoría, alguien le hizo notar que hacía tiempo otras personas más ya la había definido, y ahora no causaba mayor novedad.


Triste de que todas sus buenas ideas ya habían sido probadas o enunciadas antes, se olvidó de las ciencias. Comenzó a idear el modo para que las personas pudieran volar, pero notó que ya había aviones, pintó cuadros y compuso poemas, pero cada obra de arte que realizaba con exquisita destreza, alguien más le mostraba su gran parecido con alguna otra notable obra de arte, realizada mucho antes que las suyas... Llegó a imaginar edificios en forma de tetraedros, y se asombró al mirar un día un libro con una fotografía que mostraba construcciones tan maravillosas como las que había imaginado, y que se leía en el título: “Pirámides de Teotihuacan”.


Sintió que había nacido en un tiempo en el que ya todo estaba hecho, dicho o visto; lo que le produjo una gran frustración. Ideó la manera de desquitarse con la humanidad entera, y desarrolló todo un sistema económico, donde la gente pobre fuera la gran mayoría y que, una vez naciendo pobre, siempre lo fueran al igual que sus hijos e hijas. Se dedicó a idear su sistema económico que pudiera incluso generar naciones pobres, siempre a expensas de otras que libremente podrían hacer guerras y mandar a la gente pobre de sus países a matar gente en los países pobres. Su plan consideraba tal venganza, que incluso ideo la manera de que la gente pobre, trabajando para la clase acomodada, fuera pobre todo el tiempo y sus patrones cada vez más ricos... Cuando su plan estaba listo, alguien que leyó su escrito le dijo que los capitalistas ya se le habían adelantado.


Finalmente, y con la firme idea de que las grandes cosas ya estaban todas hechas (algunas de ellas denigrantemente hechas), decidió dar vida a una modesta idea: construir una estación de tren.


Imaginó la estructura de ladrillos, y construyó el boceto en miniatura. Decidió que la construiría en un lugar pequeño, para evitar que alguien le ganara la idea, e imaginaba a la gente yendo y viniendo de todas partes del mundo. Decidió construir su sueño en el partido 9 de Julio, provincia de Buenos Aires, y de inmediato abandonó la idea de llamar a su estación "9 de julio", pues lo consideró demasiado obvio. En su lugar, y habiendo leído que hacía tiempo vivió un estanciero de apellido Corbett, decidió nombrar así su estación; pero cuando viajó al pueblito para mirar su idea más de cerca, notó que hasta para eso ya se le habían adelantado hace algún tiempo, y la Estación Corbett ya existía, y ya hasta se encontraba cerrada... Se alejó con un sentimiento de frustración, pero con la idea naciente de que quizá la estación cerrada, podía usarse para fundar un Radio Club...


*De hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com






REGRESO*



El hombre de los ojos insomnes, duerme.
Duerme mecido, en rituales de viejas caracolas.
Tambien duerme el deseo.
Lo despierta la noche y el penetrante olor a vida.
Los espejos. Los retratos vivientes. La estremecida piel.
Ha perdido su pasos, su insolencia.
Ah, si pudiera volver, recordar, regresar.
Pero es de noche y teme. Noche de terciopelo.
Acechan los pájaros del miedo.
Teme. Teme abrir los cerrojos.
Las ventanas pircadas. Las clausuradas puertas.
Teme y desea. El escozor se arrastra como felino en celo.
Es agosto y los almendros brotan.
También germina el fuego.
Se encienden las cenizas.
Las azules grutas tantas veces besadas.
El ritual del puñal que cincela y canta.
Y teme, y desea y excomulga las antiguas muertes.
Y regresa.
Regresa, sabiendo que un viaje es solo eso: un regreso.


*De Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar












Un hombre y su obra*







*Por Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@hotmail.com







De pronto me había inventado un oficio, es probable que mi ocurrencia fuese algo común. Pero preferí imaginarme fundando una praxis, la antropología de las subjetividades ó dicho de otro modo de la persona y su obra. La vida, o un encuentro casual con su prima Sofía, me permitió acceder al fantástico mundo del arquitecto Jerome Ricardo Klepka.

Sofía es la hija Slawek Klepka, el inventor al que conocí durante una internación de mi padre.

Fue un encuentro casual en el tren, ella que subió en Aldo Bonzi y se sentó justo enfrente mío.

Tardamos unos momentos, la circunstancia había sido dolorosa y pasaron muchos años.

Ella, antes de bajar en Libertad, dejó la idea: "Quiero que escribas de mi primo Jerome y su obra".

A los pocos días fui a visitarla, tomé un te rojo con miel y pase mucho tiempo observando el museo casero que Sofía tiene sobre las invenciones de su padre Slawek.

Ella no me dijo demasiado de su primo, era el hijo de su tío tan polaco como su padre. Había estudiado arquitectura pero su pasión era el arte y la escultura. Había preparado una caja con planos, dibujos de esculturas y cuadernos donde anotaba frases o explicaba el significado de sus obras.

-No dejes de ir a Corbett, es su gran obra. Sugirió cuando ya estaba en la puerta a punto de irme.







Mientras viajaba en el tren hasta Corbett me daba cuenta que el arquitecto Klepka tenia curiosidad por culturas lejanas. Decidió colocar 109 esculturas u obras de arte en el predio reciclado de la estación y aledaños. "Como los 109 trofeos que debía cazar un Maharajá" había anotaciones en un cuaderno que ligaban esta ocurrencia con lecturas de Salgari.

Pero esta es una cacería de recuerdos propios a los que debo darles una materialidad. -escribió.



La estación de Corbett es realmente impresionante. Habría que tener conocimientos de arquitectura para poder describirla bien, pero no tiene nada que ver con la sencillez de las otras estaciones del ferrocarril. La única vía del Midland se abre en cuatro a unos cien metros antes de ingresar a la estación.

La sorpresa es mayor cuando uno pone el pie en el andén. La cartelera indica que la estación anterior es Ramnagar y que la estación de origen de la línea es "Old Delhi Railway Station".

La ventanilla donde se compran los pasajes indica que las tarifas están en Rupias y que esa es la moneda en la que deben abonarse.





El hotel se llama "Edward James Corbett Resort" y queda a metros de la estación. Es un hotel de tres estrellas con baño privado y cuesta 1050 Rupias por noche. Agradecí que tuvieran la gentileza de cambiar mis pesos por Rupias y pedí una habitación por una noche, casi seguro de que con un día completo podría recorrer el parque natural y las obras de arte que Jerome había dejado allí plantadas para que sean vistas e interpretadas por los visitantes.





Ni bien entré pude escuchar del conserje una historia que habla de la personalidad del arquitecto. Durante la obra del reciclado del hotel, el hombre había tenido una fuerte discusión con el contratista que colocaba el parquet. La discusión había llegado al punto de la furia y los hombres iban a arreglar sus diferencias a trompadas. Hasta que el parquetista lo insulto en ruso y Klepka le contesto con otro insulto similar también en idioma ruso. -Sofía me había contado que Jerome había aprendido ruso porque su padre lo hablaba como segundo idioma; ya en su adolescencia había decidido estudiarlo bien para leer a grandes escritores como Gorki en su idioma madre.-

La cosa es que el conocimiento común de un idioma y de cultura eslava los hermanó. El contratista y el arquitecto comenzaron a cantar juntos canciones tradicionales. Para festejar el descubrimiento, Jerome fue hasta su auto, trajo una botella de Grappa Chizzotti y brindaron con los obreros presentes en la obra.

-Como Ud. mismo podrá observar, el parquet de pinotea ha quedado impecable. -Remató el conserje.







Me di cuenta durante un buen rato antes de lograr dormir en una cama desconocida que la idea de escribir sobre un hombre y su obra no es tarea sencilla -al menos con Klepka- . Una segunda idea que había tenido durante el viaje en tren estaba en cuestión, ¿Podría escribir sobre lo visto en Corbett un artículo en Wikipedia? No quería -como muchas otras veces- plantearme objetivos demasiados alejados, tenía certeza sobre las limitaciones de mi escritura. Sin respuesta, lo mejor fue dormirme y esperar que el día siguiente aclarara con su luz las cosas.





Desayune mirando al verde del parque un cielo amplio y celeste hasta el horizonte. El día se mostraba como una promesa esplendida. Como muchas otras veces sentía incomodidad con la soledad. Casi siempre mi trabajo me llevaba a llegar y permanecer solo en diferentes hoteles, la soledad me convertía en un observador o en un cazador de imágenes más precisamente. Me llamó la atención la remera que usaba un hombre con la pelada artificial en su cabeza. Tenía menos de cuarenta años, y el aspecto de un cuerpo trabajado en horas y horas de gimnasio. Parecía estar en una gira de negocios con socios o clientes. La remera decía: "Y si la mujer del prójimo me desea a mí".



No quise distraerme más. Llevaba en un bolso un par de cuadernos donde Jerome Klepka describía el origen de las obras que iba a ver ni bien me animara a salir al afuera del hotel.





En el pequeño parque lindero al que miran los ventanales del comedor esta el monumento a Edward J. Corbett. Es una escultura de hierro negro donde una figura con cuerpo humano y cabeza de Tigre. Arriba de la cabeza, esa figura lleva el sombrero clásico que hemos visto en las películas llevar a los cazadores. Esa figura lucha con una enorme víbora que se enrosca por su cuerpo desde su pie izquierdo. La serpiente termina en una cabeza humana -como las que pintaban en el renacimiento con una cabellera bien densa- esa cabeza humanizado mantenía colmillos y lengua de serpiente.

La estatua tiene el subtítulo de "Metamorfosis".



En el cuaderno dice -textual- : "Metamorfosis". Fue con la infección del colmillo izquierdo. Tenía la mitad del rostro con aspecto felino. Sentía que la fiebre era una enorme serpiente que se enroscaba. Deliraba. Lo más lógico es que la serpiente tuviera en su rostro el aspecto de la serpiente a la que llamamos, afiebrados de autoengaño, "ser humano".





La estatua tiene en su base enorme de cemento la inscripción de autoría: JEROME RICARDO KLEPKA. ESTATUARIO. ARQUITECTO. CLONADOR PAISAJISTA.



Alejándose de la estación y el hotel -a menos de un Km.- hacia el norte esta la entrada al Parque Natural, situado en las tierras de la antigua estancia de los Corbett. Allí quedaron al aire libre las obras de arte de Klepka. La entrada al parque cuesta 250 rupias, el equivalente aproximado a 5 Euros.

La primera obra que pude observar se titula: "El rollo del tiempo".



Escribe: "Después de la salud, el tiempo es lo más valioso que posee una persona. (...) Pensé en las manos de mi padre, en los objetos que había dejado abandonados en el galpón de la casa. Había dos lavarropas oxidados, una heladera Siam. Los alambres que sostenían la antigua parra habían quedado formando un rollo, una nebulosa galaxia que ya no podría volver a extenderse. Fue mi hijo quien lo bautizó como rollo del tiempo"



Unos metros más adelante pude observar que una de las vías del ferrocarril ingresa en la antigua estancia y lleva al tren hasta un apeadero sencillo situado en el costado soleado del casco.



Me gusto mucho la obra dedicada a Kurt Vonnegut. "Insectos atrapados en ámbar" Son piedras traslucidas apiladas como un muro adentro hay cuerpos de insectos con cabeza humana. Arriba del muro desfila un soldado con un uniforme alemán de la segunda guerra.



Jerome anotó: están mi padre y mi tío en la guerra, nunca saldrán del todo. En el oído les quedara el zumbido de los proyectiles que reventaban el tímpano. Al leer esto, había podido volver a ver por un instante los ojos vivaces de mi padre cuando recordaba la noche iluminada por los proyectiles en la batalla de Montecassino.



Cuando retorné del parque estaba bastante cansado y era de noche, había comido algo en un pequeño restaurante ubicado en el casco de la antigua estancia. Recordé que el último tren hacia Old Delhi ya había partido. Decidí quedarme otra noche en el hotel y partir en la mañana luego del desayuno. Volví a la habitación, me bañe con una ducha que no logre regular bien, asi que con el agua casi fría afloje el cansancio y me dispuse a dormir. La cercanía al campo convertía al hotel en un espacio de resonancia de lo lejano y lo inmediato a la vez. En la habitación contigua una pareja había comenzado a hacer el amor. Se escuchaba como la mujer jadeaba. Dije: este Jerome, ha sido un gran artista, pero como puede ser que haya construido estas paredes con paneles de yeso que no aíslan nada.

Desde el campo empezó a ganar espacio el sonido de un tren acercándose. Es el tren que va a Moradabad y retornara mañana para llevarme a Old Delhi. Por momentos el sonido del tren se mezclaba con los jadeos de la pareja de la habitación lindera. Cuando llego a la estación se escucharon los sonidos del vapor de la locomotora. Ese ruido inconfundible de las vaporeras. ¿Será una North British o una Vulcan Iron Works? El tren partió, su sonido se alejaba mientras el de la pareja que hacía el amor sin agotarse se mantenía constante.



En cualquier lugar, una locomotora atraviesa la noche. Otra mujer, se enciende, hecha vapor, jadea. Hay viajes que crean la vida y otros que la llevan de un sitio a otro.

Antes de entrar en el sueño arrullado por los sonidos del amor. Se impone la necesidad de que alguna enseñanza sea útil para mi vida. Pensé, en lo apropiado que era el título de una de las obras de Jerome Ricardo Klepka: "Lo erótico es la vida".
















EL TREN FANTASMA*



Cuando era aún una niña, recuerdo a mi padre que trabajaba como ferroviario. El tren tenía un encanto especial, digo el tren pero en realidad me refiero a todos los trenes que recorrieron tantas soledades y poblaciones.
Cuando mi padre volvía de alguna de sus recorridas habituales, siempre tenía alguna anécdota para contarnos.
Mis hermanos y yo, aprendimos a amar todo lo referente a trenes, subyugados por lo que papá contaba y porque veíamos como se deslizaban tranquilamente sobre aquellos rieles interminables.
Entonces vivíamos en un pueblito cerca de Santa Fe, en una casita encantada , propiedad del ferrocarril, que le habían cedido cuando se casó, y luego llegaron los hijos y se formó un verdadero hogar.
Muchas veces, cuando había algún feriado, íbamos de viaje en algún vagón semi vacío, allí nos acomodábamos y veíamos por las ventanillas como el campo, los árboles, las nubes y hasta los hombres que a veces cruzaban de a pié, se deslizaban como sobre patines en el sentido contrario al que iba el tren. Otras veces, cuando pitaba, aspirábamos el vapor que salía de su inmensa nariz negra. El viaje era especial para adormilarse con el traqueteo cansino y el constante tran tran tran que sonaba junto con el mecimiento de la máquina y sus vagones vibradores.
El que viajó en tren a vapor, sabe de lo que digo. Más adelante aparecieron los coche a motor que eran menos ruidosos y más parejos en su andar.
Así pasaron los días, los meses y los años de mi infancia. Pero llegó el momento en que una mano negra hizo desaparecer de un manotazo toda esa riqueza montada sobre vías que ayudaba a tener un transporte seguro, sin peligros y hasta más económico.
Muchas familias quedaron a la deriva, sin trabajo, con la agonía de la muerte de algo tan nuestro.
Mi padre no podía entender lo que ocurría. De pronto se desmantelaron las estaciones de trenes, se sacaron los rieles que servían de vías, murieron muchos pueblitos como el nuestro.
Nos fuimos a vivir a la capital porque decían que era más fácil conseguir trabajo. Allí también el desmantelamiento de todos los ramales ferroviarios era evidente. Donde pasaban las vías se abrieron calles y a los gigantes negros que adornaban con su andar los campos y los caminos los arrumbaron a todos en un predio como para que terminen muriendo carcomidos por el herrumbre y la desolación. Sí, así era la manera más fácil de sacarse de encima algo tan antiguo, tan pasado de moda.
Junto con ellos, también aquietaron sus ansias los trabajadores. Más de uno no vivió mucho para contar la triste historia.
Mi padre se enfermó de tristeza, no sabía que hacer con su vida, se sentía inútil y totalmente desdichado. Él no veía nada más que sus amados trenes, toda su vida se había sumido en un profundo dolor .
Yo me había hecho cargo de él, pero mis hermanos siempre estaban presentes cuando los necesitaba. Por las noches, lo ayudaba a acostarse y siempre me decía: No olvides escuchar el sonido del tren, yo lo oigo pasar y desinflarse en vapores cuando llega a la estación. Hoy suben muchos pasajeros que van hacia el norte.
Todos los días veía cosas diferentes y me las contaba. Tantas historias se fueron grabando en mi mente.
Un día el Señor se lo llevó y desde entonces, por las noches, cuando salgo a la vereda, veo sobre los restos de algunas vías, la figura de un tren que marcha pitando y arrojando humo de su negra naríz. Primero me pareció una ilusión, pero después de tanto tiempo, me animé y lo comenté con algunos vecinos, y todos coincidieron y reconocieron que aquel tren que tanto amaba mi padre, se hacía presente en las noches claras de luna.
Todas las personas que ven el tren fantasma piensan que quizás mi padre es el maquinista y pasa pitando como para saludar a todos aquellos que lo conocieron y que aún hoy lo recuerdan con cariño. Nadie siente temor, al contrario, es una figura que se ama y respeta. Pienso que cuando las cosas se hacen con amor profundo, jamás desaparecen, quedan como bellos ejemplos para las generaciones que vienen.



*De Norma Costanzo. normacostanzo@vocampo.com.ar









Simbiosis*



Separadas
por mundos
se buscan
se tocan
En pánico
y arrastrándose
escuchan las señales
Para no destruirse
aislados eslabones
recomienzan.


*De Ana Romano. romano.ana2010@gmail.com






*


Inventren Próxima estación: SANTOS UNZUÉ.


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-MOREA.

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-ORTIZ DE ROSAS.

-ARAUJO.

-BAUDRIX.

-EMITA.

-INDACOCHEA.

-LA RICA.

-SAN SEBASTIÁN.


-J.J. ALMEYRA.

INGENIERO WILLIAMS.

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ENRIQUE FYNN.

PLOMER.

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ELÍAS ROMERO.

KM. 38.

MARINOS DEL CRUCERO GENERAL BELGRANO.


LIBERTAD.

MERLO GÓMEZ.

RAFAEL CASTILLO.

ISIDRO CASANOVA.

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JOSÉ INGENIEROS.

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